
Por José David García.
Francia tuvo que enfrentar un escenario de partido muy distinto en lo que va de la copa. No porque tuviera protagonismo o se viera en la obligación de tener la pelota la mayor parte del tiempo. Eso lo asumimos todos.
Hasta el propio equipo de Deschamps sabía que iba a tener que llevar muchas fases ofensivas para amasar pases laterales sin profundidad esperando un hueco o un camino para llegar al gol.
El tema es que tuvo que medirse ante un equipo que lo obligó a jugar en 30 metros teniendo que superar un mar de piernas como el rocoso cuadro de Paraguay.
Honor al equipo de Gustavo Alfaro que redujo al mínimo a los cracks del conjunto francés y los orilló a tener que depender de un penal anotado por Mbappe, provocado por una jugada maradoniana de Doue.
Paraguay no hace bonitos los partidos, ni entretenidos o divertidos, pero lleva a los rivales al escenario que le conviene y Francia estuvo cayendo en la trampa durante 74 minutos.
Incómodos y desesperados, los franceses se vieron obligados a utilizar el remate de larga distancia para intentar derribar la pared paraguaya o jugadas maradonianas intentando quitarse varios hombres de encima.
Paraguay se despide de la copa del mundo llevando al límite a dos potencias del juego imponiendo su estilo defensivo rocoso, intenso y disciplinado. Disputaron cada balón como si fuera el último y llevaron a Mbappe, Olise y Dembélé a enojarse por jugadas fallidas o pases errados.
Francia sigue siendo candidata. Ahora en un encuentro menos brillante y que necesito de más trabajo y paciencia, lo sacó adelante con otros recursos futbolísticos y hasta supo sufrir un poco sobre el final.
No tendrá una prueba sencilla ante Marruecos a los que ya se midió hace cuatro años y contra los que no la pasó nada bien en Qatar, pero que a diferencia de Paraguay, los dejará jugar un poquito más a la pelota. Gracias y hasta la próxima.
