
Por José David García.
Argentina no me gusta como juega. Será muy campeón del mundo pero es una selección lenta, aburrida y que depende en exceso de un Messi que tiene 39 años.
De hecho el equipo de Scaloni es eso: Messi y nada más. Con todo respeto para los demás. Por qué su fútbol carece de ritmo, velocidad y de cohesión grupal.
Ya le había pasado en los partidos de fase de grupos; no era mejor que el rival, pero teniendo a Messi en trance, les resolvió muchos problemas colectivos.
Cabo Verde, el equipo del mundial, los puso a sudar frío e increíblemente, les dió toque por momentos en el encuentro. Así llegó el golazo del empate: progresando, juntando gente cerca del balón y finalizando con mucha calidad.
Lo del equipo africano fue legendario en el mundial. Les rascó el empate a España y Uruguay, con opciones de ganar, y a Argentina, lo llevaron hasta el límite de los tiempos extras, dónde el Dibu Martínez fue figura, dicho sea de paso.
Las calles nunca olvidarán a Vozinha y compañía, porque no solo resistieron, sino que compitieron y jugaron muy bien a la pelota hablándole de tú a tú al campeón. Especialmente el arquero que le quitó por lo menos tres goles cantados a Messi.
Argentina debe mejorar. Tiene muy pocos recursos como equipo para ganar los partidos y está supeditado todo al santo de Messi y la pelota detenida.
Contra Egipto, aunque partirán como favoritos, puede sudar sangre si vuelve a mostrar este juego tan apático, cansino y soso. Porque los egipcios tienen algo más de chispa y talento arriba que no perdona.
Cabo Verde, te quiero. Nos regalaste un partidazo que casi se vuelve memorable e histórico. Lo positivo de Argentina hoy, Messi. Con su séptimo gol en el torneo y 20 en mundiales. Gracias y hasta la próxima.
