
Por José David García.
Lionel Messi es historia pura del fútbol. Prácticamente encaminó la victoria de Argentina en su debut en el mundial del 2026 frente a Argelia.
Marcó tres goles y con ello, llegó a 915 anotaciones en su carrera y a 16 en las copas del mundo. Superando al mito Ronaldo Nazario e igualando al alemán Miroslav Klose como el máximo artillero del torneo.
Con eso fue suficiente para el campeón que no brilló, por momentos la pasó mal y tuvo la fortuna que Luca Zidane, hijo de Zizou, colaboró de forma importante en dos de los tres goles de Messi.
Argelia propuso un buen partido. Intentó tener la pelota, jugar en campo rival y salir desde el fondo, pero al final no tuvo chispa en zona final y sucumbió ante La Pulga que tuvo una tarde – noche de ensueño en Kansas.
Sin embargo, hay una realidad, y es que debió haber sido expulsado. En el primer lapso metió una plancha muy dura al defensor argelino y el árbitro del partido Marciniak y el VAR, simplemente quien sabe por qué, no quisieron revisar la jugada.
Eso evidentemente tiene un impacto en el marcador porque no echaste al futbolista que terminó siendo la diferencia y vital para el triunfo del campeón. Algo que alentará a los conspiranoicos.
Argentina no estuvo del todo bien es verdad pero al final del día ganó, marcó tres goles, Messi brilló, se llevó una ovación del Estadio y eso dará confianza para ver una mejor versión del monarca defensor. Gracias y hasta la próxima.
