
Por José David García.
El Bicho dependiente
Lo mismo que le criticaba a Kylian Mbappe el día de ayer a pesar de haber marcado dos goles y lograr algunos récords en la victoria de Francia, se lo criticaré este día a Cristiano Ronaldo.
La leyenda de la Selección de Portugal es básicamente un finalizador. Alguien que no aporta nada al juego del equipo y está para empujar el balón. Incluso si es a un toque, todavía mejor.
De vez en cuando saca algún truco de la manga como en sus mejores tardes, pero Cristiano es esto.
Es un futbolista que condiciona el juego de su equipo porque no presiona, no defiende y con la pelota depende de que todo sea una máquina perfecta para que todo concluya en él.
A partir de eso, es muy complejo justificar sus partidos por qué no participa en nada más. Cosa esperada por su edad en dónde aunque se cuida mucho, ya no puede igualar el ritmo, la intensidad y velocidad del fútbol actual.
Debut decepcionante
Portugal, así como otras potencias, decepcionó terriblemente en su primer compromiso.
A pesar de tener una gran generación y un colectivo que venía funcionando, contra los africanos simplemente no pudieron.
Fue increíble ver lo mal que jugaron en este primer partido a pesar de tener a 4 de los mejores centrocampistas del mundo y a una leyenda como Cristiano. Con toque, físico, dinámica y pegada.
Al final Roberto Martínez tuvo que utilizar la táctica más básica para ver si podía salvar la tarde y evitar el bochorno. Sacando a Vitinha y poner a Goncalo Ramos junto a CR7 para llenar el área.
Ni Vitinha, Bruno Fernándes, Joao Neves o Bernardo Silva tuvieron un buen partido y a Portugal se le fue haciendo bola el juego en dónde también el Congo fue caliente, defiendo bien y tuvo sus incursiones ofensivas.
Creo que esto también cabe en una actuación bochornosa porque parecía el escenario ideal para una tarde de goles portugueses. Gracias y hasta la próxima.
