
Por José David García.
Pumas ha jugado bien en la Liguilla 30 minutos. Esa media hora mágica frente al América dónde consiguió tres anotaciones y se mostró pletórico en las dos facetas del juego. Defendiendo bien y con un contragolpe descomunal que tenía en la lona a las Águilas.
Después, por detalles y de milagro, a Pumas no le remontaron ese partido porque el destino así lo quiso. Lo restante, el cuadro de Efraín Juárez se ha mostrado bastante chato en ataque, defendiendo mal sin la pelota su ventaja de empate global y viviendo de errores del rival.
Porque si bien en la llave ante el club de Coapa anotó 6 goles, la mitad por lo menos de esos goles, vienen de errores inauditos del rival que le permitieron nunca ir abajo en el marcador.
Ante Pachuca, Pumas nuevamente se mostró bastante pobre en ofensiva. Sin generar muchas llegadas y cometiendo distracciones que lo obligan el domingo a tener que ir a buscar al frente. Las bajas han afectado a su producción ofensiva y con ello le ha costado reaccionar desde el banquillo en ciertos momentos.
A decir verdad, y es algo que hay que darle por bueno a Efraín Juárez, es que armó a un equipo que siempre estuvo en control de la situación antes y después del gol de los Tuzos.
Nunca agobió realmente a Moreno, pero logró mantener el partido en una situación en la que no pasaba gran cosa, en dónde la llave está muy abierta para la vuelta y de pronóstico muy reservado.
Si quiere estar en la final debe cuidar esos detalles en su área y ser clínico en la contraria, porque si algo le sobra a Pachuca es talento para lastimar en transición y complicarle la historia a los del Pedregal.
Parece que le cuesta jugar ante rivales que se cierran atrás, juntan mucha gente cerca del área y que le buscan la espalda. Deberá Pumas mostrar más ideas para abrir a un rival así y cuidar esos contragolpes. Todo abierto. Gracias y hasta la próxima.
