
Por José David García.
Me atrevería a decir que el PSG – Bayern de Múnich es el mejor partido que se ha podido ver en la actualidad. El mejor del año sin duda.
Con muchos goles, ocasiones de gol, volteretas y grandes acciones colectivas e individuales porque la calidad técnica que había en el campo era extraordinaria y demoledora.
Probablemente son los dos equipos que mejor juegan en Europa en la faceta ofensiva, pero conceden mucho atrás y eso genera errores, fallas y muchas emociones para el espectador neutral.
Dentro del mismo partido hubo muchos análisis parciales y la realidad es que ambos equipos tuvieron sus momentos de dominio, de ser mejor que el rival y donde sus figuras brillaron.
Mostrando recursos para jugar bien, para levantarse ante la adversidad y cualquier detalle puede ser la diferencia en una eliminatoria donde hay tantos errores.
Aún así me parece que en general el PSG mereció la victoria. Pudo ir perdiendo 0-2 en los primeros 20 minutos y al final llegó a tener el partido en un momento 5-2 y con la impresión de que la cosa ya estaba liquidada.
Todo esto porque el Bayern – ya lo mostró frente al Real Madrid – concede demasiado y ante un cuadro como el PSG que tiene capacidad de golpe y carácter, lo termina pagando.
Tengo la sensación de que el cuadro de Luis Enrique se terminará imponiendo. El estilo de juego bávaro es hasta suicida por lo abierto que es y eso es un torneo como la Champions suele costar.
El PSG por su parte cuando ve que tiene el agua al cuello cierra filas, aguanta más y busca gestionar el ritmo del partido con la pelota. No tan explosivo ni buscar ir todo el tiempo.
Por esto pienso que los parisinos se clasificarán otra vez para la final. A pesar de que les gusta atacar y dominar, entienden que hay lapsos dónde se debe hacer y otros dónde no tanto. Y eso es la Champions League. Gracias y hasta la próxima.
