Por David García.

El América está eliminado. Es un equipo muerto al que le cuesta horrores generar ocasiones, su control del partido es estéril y con muy poquito en defensa le generan muchos problemas.

Ya hemos hablado hasta el cansancio de las culpas de la directiva en el armado de plantilla. Que si formaron un equipo descompensado, que si los jugadores que llegaron no tienen la calidad suficiente, que si los refuerzos llegaron tarde y que si gastaron más dinero del que debieron poner en la mesa por esas piezas. 

Todo eso es cierto. Pero también es cierto que André Jardine, el entrenador de este proyecto, no ayudó en nada a que su equipo pudiera dar un partido decente en el BBVA.

No es la primera vez en este torneo que realiza un planteamiento defectuoso y aunque tampoco tiene tan buenas opciones como en antaño, no podemos justificarle absolutamente todo más cuando lo que hace no tiene nada de sentido. 

Que igual si hubiera hecho lo contrario la cosa no hubiera funcionado, pero por lo menos estaríamos claros que por André no quedó y todo se centraría con justa razón en los inútiles de pantalón largo que hay en la dirigencia americanista.

El poner una linea de 5 que nunca le ha funcionado, el sentar a Ramón Juarez por Lichnovsky, jugar con Jonathan Dos Santos en un encuentro que si en algo te iba a exigir era en ritmo e intensidad e insistir en jugar con Aguirre o Zuñiga que han sido unos completos muertos en en torneo, van todas en el carro de Jardine. 

Absolutamente tétrico el partido del América que se fue del BBVA sin disparar a portería ante un equipo que recibió 29 goles en fase regular y llevaba 6 encuentros seguidos sin mantener su portería en cero. 

Al final el América mostró la cara de toda la campaña: un equipo que tiene pocos recursos para llegar al gol, retiene mucho el balón pero no cuenta con profundidad y los inventos de su técnico que parece que está perdiendo el piso, dejando siempre muy mal parado a un cuadro de las Águilas que da la sensación que se morirá de nada ahora en cuartos de final, sumado a las justificaciones por el arbitraje que son reales, no abonan a un tipo que da la sensación que a lo mejor se ha creído más de lo que es como entrenador. Gracias y hasta la próxima.