
David García
A pesar de la victoria épica ante el Rayo Vallecano, el Atlético de Madrid es una lágrima en lo futbolístico. En términos colectivos.
Le cuesta un mundo generar ocasiones claras de gol de forma constante y defensivamente es muy endeble al nivel de que cualquiera se puede meter al Metropolitano y hacer un destrozo con muy poco.
Esto en tiempos pasados era una utopía para cualquiera al enfrentar al equipo de Simeone, más si era en la casa Colchonera, ya fuera en el antiguo Calderón o en el actual.
Frente al Real Madrid no tienen ninguna posibilidad de ganar el Derbi. Esto es fútbol y muchas cosas pueden pasar, pero nadie apostaría su dinero por una victoria del Atleti frente a un cuadro merengue con paso perfecto y jugando muy bien.
Su única esperanza es encomendarse a Julián Álvarez. Rezar para que no se lesione y llegue en óptimas condiciones. Marcó tres goles en un partido espectacular para él en jugadas de diferente índole.
Es muy autosuficiente e independiente de lo que haga su equipo y no se achica ante la inoperancia de lo que tiene alrededor.
Buena reacción de Julián y del Atleti, pero el Madrid no es el Rayo y va a necesitar algo más que de la épica, del empuje del Metropolitano y el cuchillo entre los dientes para superar al equipo de Xabi Alonso que está actuando como tal: un equipo con todas sus letras.
La única opción y argumento es Julián Álvarez. De ahí, no hay más a lo que pueda agarrarse el Cholo para vencer a los blancos. Gracias y hasta la próxima.
