Allan Saint Maximin ha tenido un buen comienzo en el América. Sí bien en el clásico empezó con 30 minutos potables en cuanto a la energía, actitud y ganas siendo la principal arma en ataque de las Águilas, lo siguiente a eso es que se fue cayendo hasta que desapareció.

Sin embargo, todo lo demás venía siendo ganancia. Dos goles de impacto partiendo desde el banquillo contra Atlas, posteriormente frente al Pachuca y poniendo sobre la mesa su mejor encuentro en la Liga MX ante un peso pesado como Monterrey con la cancha en contra. 

Ahí vimos a Saint Maximin en todo su repertorio. Asumió la responsabilidad de ser el elemento diferencial e hizo todo bien, salvo el gol que simplemente le faltó para concluir con una actuación perfecta, fue un futbolista total.

Se movía por todo el campo, fue claro con el balón y generaba siempre mucho estrés en la defensa del Monterrey. Físicamente se le vio más entero, lúcido en la toma de decisiones e insistiendo en los dueños. 

No dejó de intentar y fue sin duda alguna la pieza más importante del partido para un América inoperante en la primera parte, pero que mejoró en la segunda. 

Ante San Luis nuevamente será el francés seguramente el que llevará la batuta ofensiva. La responsabilidad de André Jardine será ponerle un contexto más favorable de partido, con mejores acompañantes y que le permitan tener más facilidades para poner esas buenas impresiones en números.

En caso de que vaya a la banca como varios reportes lo señalan, Jardine debe colocarlo en el puesto donde más rendimiento le pueda sacar, porque es sin duda, el mejor refuerzo para este torneo pero de lejos.  Sería un error dejarlo fuera de inicio, con la confianza que empieza a adquirir. Gracias y hasta la próxima.