
Por Luis David Arrieta
La selección mexicana consiguió su décimo tercera Copa Oro, y la tercera que se gana siendo bicampeón. Con goles de los que se consideran los mejores jugadores de la selección en la actualidad, Raul Jiménez y Edson Álvarez, el conjunto azteca derrotó a una pobre y “juvenil” representación estadounidense que se dedicó más a pegar, a soltar el balón y a encerrarse cobardemente demostrando que Mauricio Pochettino no cuenta con las herramientas para sacar del bache al equipo de las barras y las estrellas.
Con un lleno total en el NRG Stadium de Houston se vivió una noche pletórica de domingo que no empató con lo visto en la cancha.
Estados Unidos anotó primero producto de una jugada a balón parado. Sebastian Berhalter cobró con comba hacía afuera por banda derecha y Chris Richards, del Crystal Palace, remató perfectamente de cabeza ante una débil marca defensiva y una titubeante salida de Ángel Malagón.
La selección azteca respondió a los 27 minutos cuando Marcel Ruiz filtró un balón a Raul Jiménez y este reventó la portería de Matt Freese con un limpio zurdazo.
Después de un control absoluto del partido, el gol de la victoria llegó por medio de la pelota parada cobrada por Alexis Vega a primer palo, peinada de Johan Vasquez y doble remate de cabeza a quemarropa de Edson Álvarez, gol que tuvo que ser convalidado por el VAR por posible offside.
México se paró muchísimo mejor con verticalidad y siempre explotando las bandas con Alexis Vega y Roberto Alvarado mandando centros como si no hubiera un mañana y generando jugadas por el centro con Marcel Ruiz y, el diamante en bruto, Gilberto Mora.
Edson Álvarez, el Machín, fue nombrado MVP de la competición.
