
Por David García.
Aquí siempre comenzamos con la obviedad antes de ponernos un poco más serios: en el fútbol todo puede pasar. Y en un torneo de estás características, dónde las cosas se deciden en un partido, el Real Madrid es el Rey del mambo.
Es cierto que es un equipo en construcción y es ridículo pedirle que eliminé a un conjunto hecho como el PSG, pero es una buena prueba para Xabi Alonso de ver la postura que tomará ante un rival claramente superior.
El PSG es favorito, ni que decir tiene. Es el actual campeón de Europa y en la justa le ha pasado por arriba a dos gigantes como el Bayern de Múnich – que está como está pero no deja de ser un grande – y a un Atlético de Madrid que compite y tiene talento en su plantilla, a pesar de los ridículos recientes que ha perpetrado.
Los de Luis Enrique van a otra velocidad, otro ritmo y tiene un nivel de confianza extraordinario, manteniendo la tónica de la temporada que cerraron con broche de oro goleando al Inter de Milán en la final de la Champions League.
Con un equipo así que está bien en todos los sentidos, será bueno ver si el Real Madrid de Xabi Alonso mantiene los principios que ha intentado llevar a cabo en este Mundial de Clubes: presión arriba, ser valientes con la pelota y no echarse para atrás en ningún momento.
Han habido lapsos del Mundial dónde el Madrid tomó una postura más conservadora; ni que decir tiene lo que fue contra el Borussia Dortmund y esos últimos minutos, pero en un inicio cuando las cosas han estado igualadas, estos merengues de Alonso han ido con todo a intentar dominar, arrollar y ganarle al rival desde el protagonismo.
Claro que el Madrid puede eliminar al PSG. Tiene buenos jugadores que ya saben lo que es disputar esta clase de partidos en torneos de presión, un entrenador que tiene la idea clara pero a la vez no le cuesta cambiarla sino sale bien y a una serie de piezas que él año pasado no contaban y no estaban en este nivel que hoy muestran.
Pero los franceses son favoritos y lo normal es que pasen. Gracias y hasta la próxima.
