
Nada nuevo por descubrir. De verdad, esto era lo esperado. No creo que nadie en su sano juicio pensará que el Inter Miami podría dar la sorpresa frente al PSG, actual campeón de la Champions League.
De hecho, el partido debió de haber acabado antes del medio tiempo y fue un milagro llegar al minuto 35 con un resultado de mínima ventaja para los franceses.
En ese lapso el PSG fue muy superior. Tuvo un alivio de ocasiones importantes y los chicos de Messi y compañía pocas veces pudieron pasar de medio campo.
El control fue total de los parisinos y si no fuera por Ustari, que ha sido la figura del conjunto de la Florida en este Mundial de Clubes, el resultado pudo haber sido más escandaloso.
El partido de Messi fue bastante decepcionante. Caminó en la cancha casi todo el tiempo – recordando sus épocas negras en Barcelona – y poca influencia tuvo en el juego de su equipo.
No presionaba, no peleaba los pases fallados y nunca se encontró con su cuate Luis Suárez, quien por cierto anduvo repartiendo patadas y casi hasta mordidas.
Son dos equipos de categorías diferentes. El resultado fue normal y lo que representa la distancia perfecta que hay entre la MLS y un ganador de Champions League.
Como lo dijimos anteriormente, solo un regalo descarado o que el PSG se hubiera levantado con el pie izquierdo, podían poner al Miami en la siguiente fase.
El PSG es el gran candidato. Tuvo algunos baches en la competencia pero ahora parece que está enfilado y manteniendo una misma línea como cuando fue campeón de la Copa de Europa jugando a un ritmo muy alto, teniendo un buen manejo de la pelota y manteniendo mucha movilidad en sus jugadores a la hora de jugar.
El Inter Miami se va para casa de un torneo al que no debió ni de haber estos pero que rápidamente le hicieron ver su realidad y que nos damos cuenta cada vez más rápido, de que el final de Messi está cada vez más cerca y es normal, tomando en cuenta sus 38 años. Gracias y hasta la próxima.
