Cruz Azul no puede plantearse traer a otro entrenador. Por méritos, Vicente Sánchez merece quedarse en el banquillo de La Noria. Si bien su Máquina no es tan estética ni dominante en el juego como la de Martín Anselmi la temporada pasada, sabe reponerse a la adversidad, nunca se rinde y él como técnico no le tiembla el pulso para tomar decisiones y realizar cambios sobre la marcha.

Cruz Azul hoy está en la final de la Concachampions, clasificó directo a la Liguilla entre los primeros tres y atesora una racha de 16 partidos consecutivos sin conocer la derrota. Un récord impresionante que demuestra la sangre competitiva que le ha impregnado el estratega Uruguayo.

Si bien en muchos resultados ha sufrido, no ha sido mejor que su rival y ha dependido de la épica para ganar, es un conjunto celeste que siempre confía en sus posibilidades y no se viene abajo como en ocasiones anteriores. 

Así echó al América y Tigres de Concacaf y aunque en Liga MX le toca frente a León en los cuartos de final – rival que lo hizo sudar frío en fase regular – ya a demostrado este Cruz Azul que igual es un cuadro incómodo, que si pierde lo hará con la cara al sol y que va a tener sus momentos en los partidos.

Con el escenario que tiene Cruz Azul en este cierre de semestre, la posibilidad del doblete es cada vez más realista porque ya está en la final del certamen internacional y en la Liguilla tiene todos los condimentos de aquellos equipos que destacan en partidos de eliminación directa, más allá de jugar bien. Si no, diganselo al América el torneo pasado.

Vicente Sánchez se tiene que quedar no solo por los resultados, sino porque tomó el barco cuando las papás más quemaban y que parecía que se tendría que comer 6 meses de transición a pesar de que se armó un plantel para intentar ganar todo, cosa que están en condición de hacerlo.

Confíen en el uruguayo, él tiene a Cruz Azul en un escenario de privilegio que nadie al inicio del 2025, pensaba que podrían tener. Así que, Vicente Sánchez quédate, y no es sarcasmo. Gracias y hasta la próxima.

Escrito por David García.