
El Barcelona está muy cerca de la final de la Champions League. Es verdad que ha venido a menos en los últimos partidos – sobre todo por ciertos resultados que se han quedado cortos y trámites bastante sufridos – pero compite mucho mejor que otros años, juega muy bien por lapsos y logra sobrevivir a momentos de adversidad muy complejos.
Ante el Inter de Milán, a pesar de que comenzaron perdiendo 0-2 antes del minuto 20, el Barcelona se recompuso, siguió manteniendo su plan de partido y estuvo muy cerca de irse al descanso con una remontada hasta merecida.
El Barca fue mejor que el Inter en esos 45 minutos iniciales. Tenía la pelota, jugaba cerca del área de Sommer y permitía muy poco a los italianos al contragolpe. Lamine fue el crack del equipo llevando todo el peso ofensivo de los catalanes.
Se notó la baja de Lewandowski especialmente cuando el único recurso en banda derecha eran los centros y Rapinha, a pesar de marcar gol y asistencia, estuvo bastante desaparecido. Aunque con lo que dió, no ocupó más el Barca.
Sin embargo, en el segundo tiempo los culés volvieron a sufrir una laguna futbolística como en los últimos partidos y el Inter le emparejó el trámite. Casi no llegó al arco de Sommer y se vió a los italianos con más opciones al contraataque.
Aún así el conjunto de Flick se recuperó a todo; a ir siempre por debajo en el marcador, a un pobre segundo tiempo y a las lesiones que se le juntaron en el mismo encuentro como la de Kounde y a las ya conocidas como la de Balde y Lewandowski.
Si ha venido a menos este Barca y puede que no sea tan bueno como el de Guardiola o el de la MSN que ganaron tripletes, pero es un equipo y han mostrado otros registros importantes que en el fútbol son vitales para ganar más allá de jugar bien.
El Barcelona puede sin duda llegar a la final sin problema. Tiene una inercia muy positiva y la energía con la que juegan creyendo en la idea de su entrenador son claves para conseguir cosas importantes. Gracias y hasta la próxima.
