
El América está como un tiro. Es un equipo casi perfecto que no solo juega bien al fútbol, sino que se adapta a diferentes propuestas de partido y además atesora una gestión del resultado muy por encima del resto en dónde no se pone nervioso, sabe sufrir y si tiene que vivir sin la pelota por lapsos largos, no tiene ningún inconveniente en tirarse para atrás, cerrar espacios y esperar su momento al contrataque.
Si bien ha tenido sus lagunas en este semestre, poca relevancia han tenido las mismas porque el equipo tricampeón ha vuelto a la senda del triunfo siendo un cuadro convincente, que fue superior a Pumas – Toluca y que han logrado mantener su portería a cero en encuentros que parecían en la previa bastante más exigentes que lo que presentó la primera parte del calendario.
Además, cuenta con una ventaja competitiva impresionante en el banquillo. André Jardine es un absoluto genio. Leyó de nueva cuenta de forma perfecta a su rival y supo cómo hacerle daño. Salió apretar desde arriba, a meterle intensidad, mucha velocidad al juego, conseguir un gol rápido y después obligar al Toluca a tener que proponer, tener el balón y a llevar el peso del encuentro. Cosa que a esta versión de los Diablos de Mohamed le cuesta bastante más que a la de su antecesor Paiva.
Toluca juega mal al fútbol. Suele sufrir el trámite de los partidos y depende mucho de la pegada individual de los de arriba. Si no es un cañonazo de Vega, alguna maniobra de Paulinho o la pelota parada, no encuentra demasiada claridad en la jugada elaborada.
Eso es un mérito tremendo del técnico brasileño porque no solo detecta las flaquezas del contrario, sino que sabe armar el dibujo perfecto y elegir al personal ideal, para que sus futbolistas hagan lo que tienen que hacer dentro del campo. Si bien hubo cierto dominio y agobio territorial del Toluca por algunos minutos sobre todo en el primer lapso, nunca pudo ponerle una pelota a modo a su centro delantero ni generó estrés real en la zaga americanista.
Con todo esto, evidentemente las Águilas llegan como claras favoritas ante Chivas. No se ve ningún escenario en dónde el Guadalajara pueda complicar a los de Coapa y aunque esto es fútbol, y todo puede pasar, un equipo ganador, con un plantel potente, un técnico con bagaje y un club que se mueve siempre hacia delante, no puede preocuparse de otro que vive todo lo contrario; sin entrenador, dirección deportiva, líderes que no ejercen su papel y un dueño que parece que no sabe dónde está parado. Pinta para una fiesta americanista pero antológica e inolvidable. Así de sencillo. Gracias y nos vemos en la siguiente.
