
El América anda en un pequeño bache. Es normal que empiecen las interrogantes con este equipo que empezó como un avión la temporada, pero por los recientes resultados y, sobre todo, por el juego que ha desplegado, es natural que existan dudas. En especial porque a las primeras de cambio, en dónde ha modificado la exigencia del calendario y la jerarquía de los rivales, simplemente el tricampeón no ha podido.
Ante el Necaxa, si bien mereció mucho más en el marcador y fue demasiado castigo esa derrota de último momento, no pudo ni rescatar el empate en casa y ahora, también jugando como local, quedó la sensación de que al final, el que estuvo más cerca de llevarse el resultado fue el León. El partido fue parejo. Ambas escuadras tuvieron sus momentos y la realidad es que cualquier resultado con el que hubiera terminado el duelo, hubiera sido justo.
Jardine es un gran entrenador. Ni que decir tiene. Pero debe volver a concretar un once estelar reconocible y no cambiar tanto de partido a partido. Está bien tener una plantilla amplia en calidad y cantidad, pero es evidente, como en todo equipo, que hay mejores futbolistas que otros.
En ese sentido, Diego Valdés volverá, tarde o temprano a ser titular. El chileno es el jugador más diferencial que tiene este equipo y cuenta con una virtud que ningún otro atesora: se pone tranquilo en dónde todos se apresuran. Ese último toque es lo que le está faltando al América para ser más clínico en sus jugadas. Ni Dávila, mucho menos Henry o Zendejas lo están teniendo.
Ya dejamos atrás el discurso de que el chico Ramirez estaba por delante de él en la rotación y en los dos partidos en el que el técnico brasileño se ha encontrado con la adversidad, ha buscado en su número 10 soluciones para salir adelante.
Sobre todo, si quiere ser protagonista con la pelota, jugar en campo rival y atacar todo el tiempo, más cuando necesita darle vuelta a un resultado desfavorable. Ante Pumas viene una prueba de peso para saber si este equipo está en una pequeña crisis o no.
No solo por los ingredientes emocionales que hay de por medio por ser un clásico, sino porque los felinos siempre complican a los americanistas y más en casa. Para disipar las dudas que han venido dejando tras sus derrotas ante Necaxa y LAFC, este empate ante La Fiera e inclusive la victoria contra Puebla en dónde sin exagerar, pidieron la hora jugando contra 10. El América así deja dudas y deberá disiparlas. Esa es su obligación. Gracias y nos vemos en la próxima.
