Hubo una vez…

El Manchester City es un equipo muerto. Prácticamente no metió las manos en el partido de vuelta frente al Real Madrid y terminó siendo eliminado con toda justicia en el Santiago Bernabéu. El equipo de Pep Guardiola no disparó al arco hasta el minuto 75 de juego y nunca pudo reaccionar en el trámite. En ataque este City es la nada, en defensa es una verbena y es un cuadro que se parte muy fácil y le llegan sin complejidad hasta las barbas de Ederson. De hecho, el resultado fue hasta benévolo para el City y un bajón futbolístico junto con una falta de puntería de los blancos, evitaron que Guardiola se llevara una goleada histórica de la capital española. La temporada para los citizens está terminada. Sin Champions, lejos en Premier y solamente con la consolación coopera de por medio, marcan un cambio urgente y necesario de un equipo que tiene a varios jugadores que ya no están para este nivel, otros al parecer no están dando el ancho y a un entrenador que va a necesitar renovarse en todos los sentidos para darle una vuelta y un nuevo aire a una escuadra que alguna vez ganó 6 de 7 premier leagues, un triplete y estuvo 34 partidos consecutivos invicto en el Etihad en la Champions. Había, o hubo alguna vez. Descanse en paz, Manchester City de Pep Guardiola.

Noche plácida 

El Real Madrid tuvo una noche más tranquila de lo que se hubiera imaginado. Por el rival, la estrechez de la ventaja – aunque ventaja al fin – y porque tampoco el cuadro de Ancelotti venía dejando demasiadas certezas. Sin embargo, el cuadro merengue dominó, generó, controló a placer y mantuvo a raya en todo momento al conjunto del City. No sufrió el trámite del juego en ningún pasaje del mismo y solamente estuvo detrás de la pelota cuando ya todo estaba vendido. La única noticia negativa para Carletto and Company fue la amonestación a Bellingham. El inglés no podrá jugar la ida de los octavos de final y es una pérdida importante para todo lo que aporta con y sin pelota en el juego de su equipo el ex Dortmund. Por lo demás, Ancelotti, si no tira piedras contra su propio tejido, son buenas noticias para él. Si Madrid sigue creciendo a nivel colectivo, los tres de arriba cada vez se entiende mejor y para estás noches, ya encontró un once fijo que le da seguridad, competitividad y criterio en el juego. Sobre todo, para que esta clase de encuentros ante rivales grandes. Pero para como es el italiano, igual y prepara alguna cosa rara. 

La estrella 

En el Real Madrid todos brillaron. Sería injusto señalar solamente a un futbolista destacado porque todos desde su contexto, hicieron mejor como colectivo al cuadro blanco. Sin embargo, las portadas siempre se las lleva el que falla y mete los goles. Está fue la noche de Kylian Mbappe. Por fin se asentó el futbolista por el que los madridistas esperaron 7 años y ante un rival de jerarquía – independientemente de su presente – no solo apareció, sino que fue decisivo. Marcó 3 goles, se dejó un par por el camino y además se le vio generoso sobre todo con Vinicius. Ligero, rápido en la toma de decisiones y ágil en sus movimientos. Es un jugador que inspirado decide partidos y parece que su mal momento en dónde nada le salía, ya ha pasado a mejor vida y hoy está tomando el papel para lo que se le fichó: la estrella del Real Madrid. Gracias y nos vemos en la próxima.