
Misión ¿Cumplida?
Santiago Giménez realizó un buen partido ante su ex equipo, el Feyenoord, en la vuelta de los octavos de final de la Champions League.
Sin embargo, su actual Club, el Milán, quedó muy corto en el segundo tiempo especialmente tras la expulsión de Theo Hernández quién literalmente por una tontería, fingió una falta dentro del área para conseguir un penal, que el árbitro no compró y ya estando amonestado, se terminó yendo al arranque del complemento.
Santi hizo lo que tenía que hacer en los 70 minutos que estuvo dentro del campo: estar en el lugar indicado para empujar la pelota y mandarla al fondo. Así de simple, frío y cruel.
A los delanteros se les mide por goles – dentro del básico entendimiento del espectador promedio de este maravilloso juego – y no por lo que aportan o pueden aportan al fútbol de su equipo, y Giménez, tras competir por un balón elevado al segundo poste, marcó el único tanto del cuadro italiano en la eliminatoria.
Después, los 20 minutos restantes en los que jugó en el segundo lapso, condicionados por la expulsión de Theo, se la pasó detrás de la pelota, lejos del área y con mucho desgaste para compensar ese hombre de menos.
El mexicano, a pesar de este revés colectivo, sigue dejando buenas sensaciones en su reciente llegada a Italia. Está teniendo minutos, marcando goles y añadiendo otros registros a su juego. Se vota, gira, asiste también a sus compañeros y es capaz de ser peligroso fuera del área.
Mientras su equipo estuvo en igualdad de condiciones, Santi estuvo participativo, fue incisivo y se le vio cada vez más compenetrado con sus compañeros. El primer tiempo los rossoneros dominaron absolutamente a los holandeses, y tras esa falta de definición, se les volteo la tortilla con la expulsión y el evidente cansancio que competir con uno menos conlleva.
Así es el fútbol. A veces te da y otras te quita. El Chaquito hizo su chamba y colaboró para poner al Milán muy cerca de los octavos de final. Pero en esta clase de partidos, los pequeños detalles y el mínimo error provocan que pierdas todo.
Seguramente los italianos merecieron más en el trámite del primer tiempo, pero no concretaron y perdonaron. Eso en la élite, se paga caro, mucho. Será para la otra Santi. Buena lección para que vaya viendo cómo funciona el fútbol de primerísimo nivel. Gracias y nos vemos en la próxima.
