No están bien

Tanto Real Madrid como Manchester City no están en su mejor momento futbolístico. Por lo menos comparado con otros años. El pasado, sin ir más lejos. No son equipos perfectos, dan facilidades a sus rivales en todos los partidos y casi cualquier escenario de juego les viene mal. Sin embargo, y en esa constante imperfección en la que viven los dos, el Madrid convive mejor en ella. Se adapta, sobrevive y obviamente sabe sufrir en los peores momentos. El encuentro en el Etihad es el mejor ejemplo de esto. El partido, casi en su totalidad, estuvo cuesta arriba para los merengues, por lo menos en el marcador. Nunca pudo encontrar ventaja en el mismo mientras pasaban los minutos y fue el cuadro de Guardiola que siempre tuvo las de ganar. Que increíble es el fútbol. El Real Madrid hizo seguramente en el trámite su mejor partido en el Etihad y simplemente no podía derribar a Ederson. La peor definición por parte de los blancos fue la que terminó por romper su cero en ofensiva y ponerle justicia al mismo. Quién sabe cómo entró ese balón, pero lo hizo. Mbappe quiso emular su volea en la final del mundial ante Argentina, pero esta fue solo una mala copia de la mencionada. Sin embargo, entró llorando dramáticamente y empató los cartones. Después, lo demás fue un compendio de fallas, malas definiciones e imprecisiones en el último toque de los blancos. El Manchester City es una caricatura de equipo y juega muy mal al fútbol. Es una lágrima en defensa, en ataque genera básicamente por qué es el Manchester City y la facilidad con la que lo ponen contra las cuerdas es sorprendente. Hasta hace nada era un conjunto que aplastaba, dominaba y ganaba con mucha facilidad a todos. Meterse en su campo era casi una derrota segura y salir tan siquiera con un empate era un mérito tremendo. Ahora no solo le ganan, sino que lo dominan y humillan. El Madrid acaba de obtener su primera victoria en ese campo y le rompió un invicto de 34 cotejos en Champions. Ninguno de los dos está bien, pero este resultado de 2-3 que bien pudo ser un 3-6 sin ningún tipo de bronca, bufa a definitorio para el Bernabéu.

Bultos 

El grupito francés del Real Madrid hizo un partido malo tirando a nefasto. No aportaron nada relevante al juego del equipo y su presencia fue, cada uno en sus contextos, nociva para los merengues. Empezando por Mendy. Es una calamidad. Con balón no aporta nada y en defensa ya no es fiable como en antaño. Tuvo algunas pérdidas que costaron jugadas graves y que tuvieron consecuencias. Ahora se entiende porque Ancelotti lo relega en algunos juegos y pone a Fran García. Por su parte Mbappe, fue desastroso. A pesar de marcar, falló un par de ocasiones muy claras que alguien de su talante no puede perdonar. Si bien ha mejorado con respecto a lo mostrado a inicios de temporada, se quedó corto en el duelo más importante de la temporada – de momento – tanto de cara a portería como en su aporte en el juego. En especial teniendo un contexto tan favorable con espacios, facilidades y opciones a modo. Kylian sigue subiendo, pero en estos duelos se le debe de exigir excelencia. Camavinga, si bien terminó correcto, empezó como casi siempre, dubitativo. Se muestra demasiado tímido en algunas acciones y en la salida de pelota tiene fallos. No es nada cómo para exagerar, pero llevamos tiempo esperando la explosión de un jugador que lleva ya 5 años en el Real Madrid. En pocas palabras, la élite absoluta. 

Las estrellas

Por demás está decir que Vinicius fue la figura. El brasileño fue un dolor de cabeza para el City y se cansó de asistir, desbordar y poner calidad en cada jugada. Le dejó dos jugadas a modo a Mbappe que no pudo definir y la del gol definitivo a Bellingham. Es increíble que no sea el actual Balón de Oro y que en el Madrid no hayan iniciado su renovación. Es el mejor del equipo y el más decisivo cuando no se pierde con la grada. Asencio es el nuevo nacho. El central tiene un potencial tremendo y su semana ha sido espectacular. Fue imponente ante el Atlético de Madrid y el Manchester City y dejó en claro que debe jugar hasta que termine la temporada. Tiene personalidad, claridad con el balón y seguridad al corte. Huele a generacional. Made in La Fábrica. Menciones honoríficas para Valverde y Bellingham. El uruguayo se adaptó al lateral y su despliegue de talento, físico y fuerza no tienen comparación. Es incansable y el alma de este equipo que falla por todos lados. Jude, por su lado, es el cerebro. Sabe cómo imponerse en ese medio campo y fue fundamental. Clave para esta victoria que se quedó hasta corta por el trámite del juego. Parece decidido, pero hay que jugar la vuelta y sin duda será una eliminatoria larga. Gracias y nos vemos en la próxima.