Las Chivas, ni contra el Cibao. El Guadalajara necesitó, increíblemente de la heroica, para apenas sacar un mediocre empate ante la modesta escuadra de la República Dominicana. Y si bien, tuvo más del 70% de posesión del balón, no generó casi jugadas claras ni agobió al arquero rival.

Es más, necesitó que el árbitro le diera casi un tiempo extra para poder, de milagro, rescatar algo para vuelta en el Akron. Seguramente en la perla tapatía el equipo rojiblanco resolverá. 

Pero lo vivido en tierras dominicanas fue de proporciones bíblicas tomando en cuenta las diferencias de talento y tradición en este deporte que existen entre uno y otro. Pero esto es solo la constatación del momento del Rebaño. 

Un equipo que tiene a un entrenador que desconoce por completo a su plantilla, un colectivo que por ese mismo desconocimiento no está siendo optimizado de la mejor forma y unos jugadores que no terminan de dar la cara. 

Javier Hernández es una broma de mal gusto, Alan Pulido va llegando, a Romo no le dan chance de jugar, el dueño no le invierte al equipo y si no es el Piojo Alvarado – que tampoco es la panacea – ninguno aparece en el Guadalajara. 

Chivas solo ha ganado un partido en el presente semestre, repetimos ante un Santos en terapia intensiva por la mínima, que no fue demasiado exacto para ellos y en los demás ha caído sin ninguna queja y los que empató, igual y pudo perderlos. 

En Liga MX este equipo a priori no se le ve que pueda aspirar a algo más que para Play Off y de ahí sorprender, y en Concacaf, creo, que pasará para enfrentar al América, pero no más. Aunque con estas Chivas, nunca se sabe. Preparemos las palomitas y las risas. Gracias y nos vemos en la próxima.

Escrito por José David García