
El América continúa en buena línea. La inercia ganadora no desaparece y, aunque ante Puebla la cosa no fue tan esplendorosa como en los 3 duelos anteriores, las Águilas caminaron tranquilas hacia la victoria.
13 partidos invictos de forma consecutiva, liderato general y además alcanzando una racha de 4 triunfos seguidos ante el Puebla en el Cuauhtémoc, te habla de lo bien que está el cuadro de Coapa en todas las aristas del juego, tanto emocional, futbolística y hasta de fortuna, porque la cosa al final no te fue tan sencilla para haber jugado contra 10 más de la mitad del tiempo.
La realidad es que el partido no tuvo mucho. Pocas ocasiones, muchas faltas e imprecisiones de ambos equipos, acrecentadas por el juego duro, ríspido y agresivo con el que el conjunto de La Franja salió al campo, complicaron a unos Azulcremas que se vieron incómodos por lapsos tomando que hubo rotaciones.
Al final Guede entendió que solo así se le puede competir a un equipo que juega muy bien con la pelota: ensuciar el juego, a qué pasen pocas cosas y a intentar incomodar desde la salida. Por momentos lo consiguió y emparejó el trámite.
Sin embargo, a pesar de que al América le costó imponer claramente condiciones, en dos chispazos puso la balanza a su favor y durmió ese ímpetu poblano. En el segundo lapso se dedicó a cuidar el marcador y en un par de contragolpes pudo aumentar su ventaja. Después se durmieron y no tuvieron un cierre tan exacto.
Por otro lado, el arbitraje me parece que no tuvo nada que ver. Al Puebla le tuvieron que haber expulsado a un futbolista por un pisotón tremendo sobre Zendejas, y, la roja sobre Ángulo puede ser más discutible pero la mano es descarada y entra en ese terreno de la interpretación por la posible o no posible oportunidad manifiesta.
El América no jugó tan bien como en otras ocasiones, pero aun así ganó, el técnico pudo hacer rotaciones para administrar cargas y otros jugadores como Henry Martin, que no había aparecido en el torneo, volvió a marcar y a decir presente como capitán, figura y estandarte de los americanistas. Hasta Diego Valdés tuvo chances de entrar cuando parecía que estaba condenado a vivir en el ostracismo.
De momento el América es tricampeón, se encuentra invicto con una racha de 13 duelos sin conocer la derrota y es el líder del certamen. Atesora un equilibrio tremendo en todas sus líneas y futbolistas como Dávila y el Chiquito ya están en el nivel esperado y parece que no hay otro equipo que les pueda hacer sombra. Cómo en un día de campo para el Ave. Gracias y nos vemos en la próxima.
