
Dejémonos de cuentos de estilos, de buen fútbol y de literatura barata: lo más difícil que hay por hacer en el fútbol profesional es ganar. Tanto es así, que lo que ha hecho el Club América de conquistar un tricampeonato – 3 títulos de Liga MX consecutivos – es atípico, anormal y algo que todos concordamos que es histórico porque no se había logrado en casi 30 años desde que se instauraron los torneos cortos.
En el fútbol mexicano, por ende, históricamente se valora mucho la constancia. No solo en cuanto a ganar, al resultado final, sino qué tan seguido los equipos se ponían en esas instancias finales que te permitían aspirar a ganar.
El América, hasta antes de este tricampeonato, había sido el diferente con respecto a los clubes llamados grandes de México en la última década. Había disputado más liguillas que los otros tres, había ganado más títulos y se había puesto en más condición de ganar que Chivas, Pumas y Cruz Azul.
Pero ningún entrenador, ni Miguel Herrera, habían logrado lo que el brasileño André Jardine. El estratega campeón olímpico con Brasil no solo ha ganado 3 títulos de Liga – siendo el técnico de las Águilas con más campeonatos ligueros del club – sino que lo hizo en sus primeras 3 oportunidades y con la situación en contra de no haber tenido una pretemporada en tiempo y forma.
100% de efectividad para Jardine. No esperó adaptaciones, ni paciencia, ni tiempo, nada. El brasileño se ha dedicado a ganar en cada semestre y aunque el brillo en el juego de su equipo ha menguado con el pasar de los torneos, se ha sabido adaptar a los imponderables del fútbol y ha ofrecido otras variantes para poner a sus jugadores en las mejores condiciones para ganar cada encuentro.
Es el mejor en la historia del América, no hay duda, y entre los mejores 10 en la historia del fútbol mexicano creo que ya cabe. Solo se ha dedicado a ganar en un equipo que exige eso cada torneo y aunque tiene la deuda de ser relevante en torneos internacionales, ya tiene más títulos que nadie y logró una gesta que las Águilas no conseguían hace 40 años.
Por eso la forma en la que ganó la Liguilla no puede ser criticable. Este América fue práctico, sólido y muy fiable. Venció a los mejores cuadros del semestre y aunque pasó apuros en la semifinal y final, siempre dejó la sensación que en los trámites fue mejor que sus rivales, aunque su plan de partido era esperar atrás y salir al contragolpe.
Jardine entendió en dónde estaba parado, en un lugar donde primero vale ganar y de las formas hablaremos después. En México el ganar es lo más difícil, más cuando hay tanta repartición en los títulos y puso al América como el más ganador en torneos cortos – otro parámetro en dónde es el amo y señor – debido a ese valor agregado de adaptarse a lo que hay ante la pérdida de ciertas piezas.
Merece seguir hasta donde quiera. Tiene margen de error, sobre todo en Liga y nadie le reclamará nada si decide darle prioridad este semestre a la Concachampions. Así como libertad ahora sí de pedir algún refuerzo luego de sacarle el máximo jugó a lo que le dieron, que tampoco fue poco.
André Jardine el mejor de todos. Sabe que lo que sigue es seguir ganando porque en ese discurso ha basado su grandeza el América desde siempre. Eso lo entendió el primer día que pisó Coapa, por eso es el mejor. Gracias y nos vemos la siguiente.
