
El América es campeón con toda justicia. Superó en la mayoría del tiempo a sus respectivos rivales en cada una de las llaves que disputó en esta Liguilla y aunque sobre todo en semifinales y en la final, pasó ratos de sufrimientos mayúsculos, logró aguantar y solventar situaciones nada favorables que parecía que los podían dejar sin su copa 16.
Está sin duda alguna ha sido la mejor Liguilla en la historia de las Águilas del América. No solo por conseguir un hito histórico en el fútbol mexicano, como lo es lograr un tricampeonato en torneos cortos, sino porque despachó a los dos mejores equipos del campeonato siendo superior en ambos trámites y a un gran plantel como lo es el Monterrey.
En la final, pues lo dicho, los Azulcremas fueron justos campeones. Fueron superiores a Rayados por lo menos 150 minutos de la eliminatoria y cuando tuvieron pasajes de inferioridad supieron resistir y llevarse un trofeo más a sus vitrinas.
Especialmente esa superioridad se notó más en el segundo tiempo de la ida y en el primer lapso de la vuelta. Ahí el América tuvo el balón, jugó en campo rival y tuvo las mejores oportunidades del encuentro. Pudo liquidar antes el panorama y evitar el drama de los últimos 10 minutos en el BBVA.
Las Águilas fueron un conjunto camaleónico. Supieron interpretar y adaptarse siempre a lo que exigía el partido y era un equipo que no tenía ningún rubor en entregar la pelota, tirarse unos metros para atrás y aguantar el resultado, inclusive sacrificando la posibilidad de salir al contragolpe.
Todo eso fue gracias al técnico brasileño André Jardine. Nunca le tembló el pulso para tomar decisiones en sus planteamientos, alineaciones y con ciertos jugadores que no andaban bien y puso a sus Águilas en todo momento, en la mejor condición para ganar o sacar los encuentros adelante.
Quizás lo único que se le podía reclamar es que decidía sufrir desde muy temprano aguantando el resultado con todos detrás, sin la pelota y olvidándose de defender esa ventaja en el marcador desde otra zona del campo.
Pero esto va de ganar y al final sus jugadores le dieron la razón por la intensidad, nivel de atención, compromiso defensivo y fortaleza mental para superar todos los obstáculos que tuvieron en este semestre; como las múltiples lesiones, bajas de juego, no tener estadio propio y el hecho de tener que pasar por el Play Inn para llegar hasta el título.
Jardine es el mejor entrenador en la historia del América. No hay duda de ello. No solo por los tres títulos, sino que lo hizo en sus primeros tres torneos, logró coronarse siendo visitante – algo que nunca habían hecho los Azulcremas – y le dio diferentes registros de fútbol a su equipo haciendo cambios, borrando a jugadores que no andaban bien y dándole confianza a otros que no se les esperaba como Cervantes, que llegó con un perfil bajo a este torneo o el propio Aguirre.
Es sin duda la Liguilla más completa y mejor jugada por el América en su historia. Están en su mejor etapa en la época moderna y se ve difícil que alguien los pueda parar porque, aunque no estén en su mejor momento futbolístico, este equipo compite como nadie, sabe sufrir y tiene una capacidad de superación infinita.
Historia pura del América, el más grande del fútbol mexicano y su entrenador, que levantó a un equipo muerto hace año y medio por lo sucedido con Chivas, por la forma como los echaron en el Azteca y un club que tenía serias dudas desde lo institucional. Ahora, si no bajan el pie del acelerador, esto puede ser algo de escándalo. Gracias y nos vemos en la próxima.
