
Todo se definirá en el BBVA. América dejó la sensación de que perdonó a unos Rayados sosos, muy poco emotivos y que suelen jugar con el freno de mano en los partidos de ida en esta edición de la Liguilla.
Las Águilas, muy pasivas en la primera mitad, tuvieron por lo menos 4 ocasiones claras en el segundo lapso para, sino haber liquidado la final, si haberse llevado una diferencia más amplia al encuentro de vuelta en Monterrey.
Los Rayados fueron mejores en la primera parte del partido. Aunque tampoco tuvo ocasiones. Dominó el balón, jugó lejos de Cárdenas y más allá de dos situaciones puntuales de Kevin Álvarez, no había concedido nada atrás.
Sin embargo, no hizo figura a Malagón, no acabó demasiadas jugadas y sus genios en ofensiva pasaron inadvertidos y desaparecidos, normal en los primeros episodios de esta fase.
Después América reaccionó y perdonó en el segundo tiempo. Tuvo un momento de 15 minutos en dónde sometieron a la pandilla y pudieron llegar con una diferencia insalvable al Gigante de Acero.
Luego de eso las Águilas se conformaron con su ventaja y Rayados de igual forma pensando que, a pesar de caer, no es una desventaja imposible de remontar y con sus figuras y empuje de su gente, puede darle la vuelta.
América es el favorito, no solo por la ventaja, sino porque está generación de futbolistas tiene mucho callo en estás instancias y un entrenador que no tiene miedo de mover su once, modificar planteamientos y también desde donde se va a posicionar su equipo en el campo.
A Monterrey por su parte parece que le falta sangre, más emoción en su juego y ritmo con la pelota, pero igual no está necesitando ser muy constante con el balón porque de la nada puede resolver y poner el juego a su favor, como con ese golazo de Canales de fuera del área, más allá que después no supieran manejar esa ventaja inicial.
Todo abierto para la vuelta, pero de igual forma el favorito son los Azulcremas por su ventaja y porque es un equipo que trabaja como tal y no tiene miedo de entregar la pelota, meterse en su propio campo y jugar al contragolpe. La Pandilla por su parte depende mucho de un momento brillantez de sus jugadores. Gracias y nos vemos en la próxima.
