Es una evidencia que el Barcelona es el gran favorito para llevarse el clásico ante el Real Madrid. El equipo de Flick viene atravesando un gran estado de forma y en casi todos los partidos, sin importar ahora sí, la jerarquía del rival, produce a nivel ofensivo, domina los trámites y en defensa suele aguantar cuando el encuentro no le es muy favorable.

Ha tenido sus desconexiones de temporadas pasadas – como ante Osasuna o el Mónaco en su estreno en Champions – pero rápidamente se ha recuperado de esos duros reveses y ha seguido ganando a pesar de las bajas y de tener que echar mano de mucho académico en un juego en dónde predomina la exigencia del día a día.

Muy diferente ha sido el camino del Real Madrid. Ante todo pronóstico, el cuadro de Ancelotti ha estado llenó de dudas, expectativas muy por debajo de lo esperado a nivel colectivo e individual y con un técnico que a la hora de tener que intervenir en sus cambios, también ha dejado mucho que desear. 

Poco esperado tomando en cuenta lo exitosa que fue la campaña pasada y que la llegada de Kylian Mbappe iba a potenciar más aún a un equipo ya armado y que había tocado mucho cielo en los recientes torneos.

Pero eso ha sido solamente un sueño guajiro y el Madrid en sus partidos se ha visto superado por sus rivales en muchos pasajes, sin muchas armas colectivas para generar en ataque, sin equilibrio para controlar los juegos y con muy poca solidez al depender de Courtois en casi todos los encuentros.

Solamente Vinicius ha sido capaz de sobreponerse ante la dinámica negativa de los blancos en muchos tramos y con justicia ganará el Balón de Oro porque a día de hoy, es el mejor del mundo. No por ideas preconcebidas, sino por hechos consumados y vistos en el campo.

El fútbol como casi todo en la vida se analiza y se mide a partir de la inmediatez. Que hiciste el día de ayer para en función de eso encumbrarte o sentenciarte. Pero, aun así, con ese análisis simplista, el Barcelona también tendría que ser considerado como favorito.

Venció a un mejor rival como lo es el Bayern de Múnich, que venía siendo un dolor de cabeza para ellos en los últimos años y lo hizo de forma clara, contundente y con buenos pasajes de juego en donde los teutones ya no pudieron reaccionar en la segunda mitad.

En cambio, los blancos a pesar de la remontada y del show de Vinicius en la segunda mitad, sufrieron ante un Borussia Dortmund que no cuenta con tantas estrellas, es muy irregular y tiene a un entrenador inexperto y que acusó de ello ya con el duelo más adulto por los cambios que mandó el propio Sahin y eso ayudó en parte, a que los merengues marcaran 5 tantos en media hora.

La sensación es que el Barcelona puede ir al Bernabéu y aplastar al Madrid. Están en mejor momento en todas las facetas del juego y en especial al tridente de arriba le sale todo. Los 3 juegan en su puesto, producen y defienden sin balón. En especial Rapinha quien anotó triplete ante el Bayern y ésta dándole mucho a los culés por su polivalencia y efectividad.

Vinicius por su parte es el más claro del Real Madrid, pero si los de la Casa Blanca no salen concentrados desde el primer minuto, hay opciones reales de que el Barcelona vaya al Bernabéu y haga destrozos históricos como ya lo ha hecho en otras ocasiones. Gracias y nos vemos la próxima.