
Rodrygo no se entera de la fiesta. Es un futbolista intrascendente que hace pocas cosas en la cancha – para los minutos que recibe – y suele pasar desapercibido en los partidos. Ya inclusive ante la Real Sociedad empezó desde la banca y aunque pudo disputar casi 70 minutos por la lesión de Brahim, no hizo nada de impacto para su equipo.
Ante esto me llama la atención tanto hype desde los medios de comunicación. Sobre todo, por un jugador que no marca, no asiste, ni participa tanto del juego del equipo y tiene una productividad sumamente escasa para las oportunidades de las que goza.
Si bien, su rendimiento puede estar viciado por un equipo que no funciona, deja dudas y sufre para sacar los partidos adelante, aún con un contexto favorable, siempre es su compatriota Vinicius, quién generalmente se lleva las portadas porque genera más impacto con sus acciones para el Real Madrid.
Rodrygo no gana duelos, no abre la cancha, no da un pase vertical bueno y sus jugadas son de un futbolista poco valiente que no arriesga y toca constantemente hacia atrás. En definitiva, muy lejos a lo que debería de ser un extremo del Real Madrid.
Es un jugador llorón. Exige un estatus que en la realidad no merece y generalmente, sin entender el porqué, tiene el beneplácito de los medios y de la gente importante del Club blanco, que le soba el hombro todo el tiempo diciéndole lo bueno y regular que es.
Nada más lejos de la realidad si tomamos en cuenta que está entre los 5 jugadores más utilizados de la plantilla y no marca tan seguido. Eso sí, en Champions en partidos grandes suele aparecer y esos highlights lo tienen en esa consideración.
Sí, el Real Madrid no juega bien. No es sólido en defensa, en ataque le sigue costando abrir los partidos y no suele controlar el trámite de los mismos, pero Rodrygo tampoco levanta la mano para diferenciarse de este momento colectivo y hacer la diferencia.
Cosa que si hace Vinicius marcando un gol y generando el segundo penal, que cobró de manera espectacular un Kylian Mbappe que está tomando ritmo y se le ve poco a poco más fino y ambos, sacaron de problemas a un Madrid que sufrió de lo lindo ante la Real Sociedad.
Si Rodrygo quiere tener ciertas valoraciones y consideraciones, deberá con hechos tangibles para un atacante, darle a su Madrid, escenarios favorables que a nivel colectivo no puede conseguir por ahora.
De momento, solo parece un niño caprichoso al que no le dan la suficiente atención porque cree merecer más de lo que tiene. Nunca va a ser el niño bonito del Real Madrid. Eso todos lo asumimos como adultos que somos. Él deberá aprender a ver la vida como es, y no como le gustaría que fuera.
Más cuando en Brasil también es un indiscutible y en los últimos 11 partidos no ha dado una sola asistencia y solo ha conseguido 4 goles. Por lo que en ningún lado ha demostrado con acciones, lo que asegura en sus palabras. Un fanfarrón que hace mucho ruido, pero después nada. Gracias y que Dios los bendiga.
