
No es por justificarlo, pero en la época actual es muy difícil ser el delantero de la selección mexicana. Sea quien sea, no le llegan muchos balones, no los ponen en situaciones ventajosas para el remate y cuando les llega el balón, lo hacen en contexto sucios y muy incómodos.
Eso lo sufrió Henry Martin cuando le ha tocado jugar y ahora a Santiago Giménez en este inicio del proceso de Javier Aguirre, dónde fue titular en los dos compromisos y no pudo mojar.
Obviamente el futbolista tiene su cuota de responsabilidad, pero si tú equipo no tiene claridad al frente, no es capaz de tener la pelota y de que su posición sea fluida, es muy complejo que el delantero pueda hacerse notar. Más cuando se le mide por goles y no por su participación en el juego.
Ante Nueva Zelanda no anotó, sí, y en esa parte hay que señalarlo. Ese encuentro para México fue un mero trámite en dónde hubo ocasiones, espacios y gran porcentaje en la tenencia del balón como para que el Chaquito se hiciera notar.
Pero, aunque el rival diera esas facilidades, México no supo poner al atacante del Feyenoord en buenas condiciones para que pudiera meter gol, y el ex de Cruz Azul también realizó buenos movimientos sin pelota para que Orbelin Pineda fuera de las grandes figuras.
Ese partido no fue un gran parámetro a nivel colectivo, y si no lo es en este apartado, tampoco a modo individual, aunque se haya ganado con diferencia, sin sufrir y con tranquilidad.
Frente a Canadá México no fluyó igual por el nivel de los canadienses y, por ende, Giménez vivió cierta frustración. Esto se acrecentó todavía más porque el cuadro del vasco, se la pasó dando patadas, cortando el juego y esperando al error del rival, abusando del pelotazo.
Plan de partido impensado hace algunos años contra los equipos de Concacaf. Los futbolistas en ataque estuvieron incómodos y muy revolucionados. Se vieron agobiados por la presión colectiva de Canadá que tuvo sus oportunidades y obligó un par de veces a esforzarse a Malagón.
Santi Giménez apenas si pudo tener la pelota y cuando llegaba a participar, lo hacía fuera del área, de espaldas hacia la banda y teniendo que hacer conducciones para sacarse a dos o tres de encima. Algo que no sabe hacer y que hace notar que le cuesta cuando hay que combinar y asociarse con sus compañeros.
México tampoco hizo un partido desastroso. Es la realidad de la selección y su entrenador, pragmático y competitivo como ha sido siempre, asumió el papel de inferioridad ante un rival que tiene más estrellas y un mejor momento en el plano internacional.
En ese sentido no estuvo mal el plan de partido, pero nos deja la lección de que Aguirre tiene en este equipo mucho margen de mejora en busca de volver a ser de México un equipo dominante, ganador y temido de nueva cuenta en la zona, si, a lo que hemos llegado.
De momento su proceso lo inició sin perder, manteniendo cierta base de jugadores en ambos encuentros y teniendo lapsos potables de fútbol en manos compromisos en dónde hasta pudo darle actividad a la mayoría de los jugadores.
Santiago Giménez no anotó, pero a pesar de eso, da la sensación de que tendrá la confianza del entrenador para ser titular, porque juega en Europa, lo ve una mejor opción para el puesto y porque en su estilo, le da las que el propio Henry Martin. En ese contexto, insisto, es muy difícil brillar y marcar. Gracias y que Dios los bendiga.
