
Es difícil de explicar cómo Inglaterra pudo llegar a la final. Su partido ante España fue bastante mediocre y el rendimiento se mantuvo en la línea de todo el torneo: un colectivo inexistente, estrellas irreconocibles en el campo y un entrenador que solo se animó a cambiar cuando ya tenía la soga al cuello y estaba obligado por las circunstancias.
Esta misma cara venía siendo una constante en llaves anteriores y la fortuna, los chispazos milagrosos de Bellingham y el nivel de los rivales – porque Inglaterra fue por el lado débil del cuadro – los mantuvieron vivos hasta la final.
Anteriormente se había puesto en valor la figura de Southgate. Es un técnico que viene cumpliendo objetivos y aunque el juego no es el más vistoso ni tampoco varió a pesar de todo el arsenal con el que contaba en plantilla, siempre ha tenido a su Inglaterra en las últimas instancias de los grandes torneos y al final por detalles no han podido dar ese estirón definitivo.
Pero la realidad es que fue una decepción. Nunca le pudo dar una idea de juego que le ayudará a destacar más a sus jugadores y todos se vieron peores de lo que normalmente nos muestran en sus clubes.
Fue hasta los penales ante Suiza, necesitó de la épica para empatar y llegar a la prórroga ante Eslovaquia y contra una Holanda bastante mediocre tiró nuevamente de “fenómenos paranormales” para llegar al juego decisivo contra una España con la que compitió bien en el primer tiempo, pero que en el segundo lapso pudo terminar perdiéndolo por una diferencia más amplia.
Yo no sé si Southgate continuará, lo más probable es que sí. Pero a pesar de que tiene ya en su palmarés dos subcampeonatos de Eurocopa, un cuarto lugar de copa del mundo, y unos cuartos de final de mundial en Qatar que perdió por detalles, las formas, él como todos los jugadores se vieron peores de lo que son, el desaprovechamiento de un banquillo potable y de ir remando en contra en todos los cotejos ante escuadras bastante limitadas – incluida España – es entendible que mucha gente quiera ver algo diferente en la selección inglesa. Gracias y que Dios los bendiga.
