Fugaz

Al América le duró el fuelle 25 minutos. En ese lapso, género, dominó a unos Tigres que no olían la pelota y pudo sin problemas, ir ganando el partido por un par de goles. 

Sin embargo, la falta de puntería impidió llegar a esa ventaja y después de eso, el cuadro de Jardine fue la nada en ataque y vivió la mayoría del tiempo encerrado en su campo sin ni siquiera poder lanzar algún pelotazo. 

Con eso no te alcanza. Los partidos duran 90 minutos y si ante un rival como Tigres no eres constante, especialmente en su cancha, lo puedes pagar muy caro. Pero tampoco pasa nada. Esto apenas comienza y falta todavía que se incorporen muchos futbolistas a la dinámica de grupo. 

Los felinos tuvieron más recambio y de hecho lograron modificar el trámite del juego radicalmente con los mismos titulares en la mitad del primer lapso.

Ahí sin duda se vio una diferencia marcada. Por ello fue entendible la postura del técnico brasileño de rescatar un punto ante un equipo de jerarquía con las circunstancias que había para competir. No salió, pero son decisiones, riesgos que a veces se tienen que correr.

Solitario 

Cómo todo, el oficio de centro delantero a veces puede ser muy complicado. Si bien la mayoría del tiempo está la posibilidad de ser el héroe de la noche y salir en primera plana de los diarios, hay noches como la del Volcán que pueden ser muy desesperantes para cualquiera, sino preguntémosle a Henry Martin. 

El goleador americanista estuvo desaparecido prácticamente todo el juego frente a los Tigres y no tuvo una sola ocasión para definir de frente al marco. 

Siempre recibía de espaldas y no tenía con quién asociarse en la media punta. No ganó un solo duelo por arriba y se le vio frustrado, desesperado y molesto porque no le dieron una sola jugada con ventaja. 

Ni siquiera en esos 25 minutos potables de buen juego del América en dónde tuvo 2 o 3 llegadas muy claras para haberse puesto por delante. No es una crítica a Henry. 

Simplemente sirve para señalar el pobre juego colectivo de las Águilas que se vieron incapaces con lo que tenían, de crear más a nivel ofensivo y hacerle la vida más fácil a su referente. 

Aunque en lo individual tampoco pudo hacer mucho. Ya con plantel completo y mejor acompañado, veremos cómo va la cosa, una en dónde ya ha marcado 3 goles, tampoco es como para sobre analizar.

Reacción felina

Tigres demostró toda su categoría y terminó merecidamente llevándose la victoria. Logró sobrevivir a esa casi media hora de asedio Azulcrema y después poco a poco se quedó con la manija del partido.

No solo fue un cambio de actitud, sino de piezas. Hubo una mejor distribución de los espacios y a pesar de ser un equipo veterano, jugaron un fútbol de presión, ritmo y dinámica para voltear la situación.

Si bien el gol llegó por una clarísima desatención de los americanistas, ya en ese último tramo apretado, sin ocasiones y muy tenso, era evidente que la historia siempre estuvo más cerca del lado de los regios que de los Azulcrema que intentaron rescatar el empate.

Hay algo interesante con Paunovic; intención de ir hacia adelante, ser valientes y respetar las jerarquías de los talentosos. Es lo que tiene vivir en la abundancia. Pero esto no es como acaba, sino como termina. Gracias y que Dios los bendiga.