Con la Selección Mexicana tenemos el drama de todos los veranos: un equipo que deja dudas en todos los partidos qué disputa previo a un gran torneo, con un entrenador cuestionado sin importar su estatus y una serie de jugadores criticados por todos los sectores populares porque no tienen el nivel, les falta experiencia o ya cumplieron un ciclo y van por decreto.

A todo esto, se le suma la participación a una justa internacional de suma importancia a la que México tiene 8 años sin asistir y en donde su última experiencia no es precisamente algo agradable de recordar, como lo fue el 0-7 qué le endoso Chile en aquella ocasión.

El drama es normal. Primero porque la Selección es lo que más vende a nivel mediático. Es el producto para todas las partes más lucrativo y por ello lo que genera más vistas, rating, reproducciones en Internet y por ende más pagos para la televisión. Segundo, porque el escenario de pesimismo y tragedia siempre tendrán más impacto que la tranquilidad y calma del buen momento. Y tercero, porque el cuadro azteca ha dado razones para la existencia del pesimismo a todas horas del día. 

Es un plantel que recibió 7 goles en dos partidos, que no logró en ninguno de ellos sacar ni siquiera el empate, que fue superado en el trámite por Brasil y ante Uruguay, y que, frente a los charrúas, dejó una imagen preocupante en donde claudicó en tan solo 30 minutos de encuentro. Ante brasileños mejoró ya con un equipo más reconocible, pero porque los sudamericanos andan de capa caída en este momento del fútbol internacional, lo cual sin duda condiciona esa supuesta mejoría. 

Todo esto antes expuesto, la preocupación de una mala participación de México en Copa América sale a la palestra y hay incluso quienes aseguran que el grupo del cuadro azteca es muy complicado y hay dudas severas de clasificarse para la segunda ronda inclusive. 

No puedo estar en más desacuerdo. Si en algo tuvo suerte México es en el grupo en donde le tocó competir en la primera fase. Los tres rivales en cuestión, por lo menos dos son netamente inferiores a ellos y el tercero está al nivel o quizás, por el momento actual, un paso por arriba, como el seleccionado ecuatoriano.

De verdad, si México no es capaz de avanzar en un grupo donde está con Jamaica, Venezuela y Ecuador, mejor directamente pegarse un tiro y para que desaparezca la Selección Mexicana y no participar en ningún sitio. 

El debut contra Jamaica será un típico partido de Copa Oro: un rival al que conoces muy bien por tus enfrentamientos en el área, tendrás cancha a favor con todo el público de tu lado y eres superior por lo menos a este rival en el tema del talento en tu plantilla, aunque los caribeños han mejorado y compiten mejor. 

Después, Venezuela. Con todo el respeto, la Vinotinto no debería de presentar ser un escollo tan complejo. Tengo por lo menos 20 años escuchando que cuidado con Venezuela porque vienen creciendo y mejorando en este juego, pero no avanzan a una copa del mundo, no han sacado a grandes figuras en el plano internacional y en eliminatorias o en estos torneos, igual pasan desapercibidos. A pesar del buen inicio en las eliminatorias, donde son cuartos por encima de Brasil y Chile, esperando a ver si son capaces de mantener ese momento. 

Y por su parte Ecuador creo que sí representa un rival parejo y de nivel, ya que muchos de sus jugadores suelen competir en la Liga MX y tener uno que otro futbolista destacado en el balompié del viejo continente e igual, a pesar del buen momento en las eliminatorias, se le puede competir de buena manera. 

No será fácil porque a México nada se le hace fácil, pero si no puede clasificarse y mostrar una mejora en este grupo, mejor que no vuelva en la vida a presentarse en ninguna competencia. Así de fácil. Fuera de dramas y demás en la previa. Gracias y que Dios los bendiga.