
La selección mexicana ganó con justicia ante Jamaica e inició con el pie derecho la Copa América. Fue una victoria merecida ya que México realizó un buen partido, fue superior a su rival y tuvo pocos momentos de sufrimiento en el mismo.
Si bien Jamaica no representa un escollo de demasiada dificultad, de acuerdo de dónde venía México; dejando dudas y malas sensaciones en el juego, con esto nos podemos dar por bien servidos ya que se ganó, se sacaron los puntos, haciendo un encuentro redondo y ganando confianza a nivel colectivo e individual.
La escuadra de Jaime Lozano mejoró mucho en la generación de jugadas claras de gol. Hizo trabajar más al portero rival, acabó un mayor número de ocasiones y los jugadores de ataque estuvieron más participativos.
Defensivamente se mejoró bastante, pero tomando en cuenta que el contrario era el que era, limitado, de poco talento, que jugó a encerrarse y esperar el contragolpe, tampoco hubo una gran exigencia en ese apartado del equipo.
Sin embargo, hubo un lapso al inicio del segundo tiempo en donde los jamaiquinos apretaron, tuvieron sus opciones y marcaron un gol que después fue anulado por el VAR. Bien anulado, por cierto.
El encuentro para México fue redondo. Si bien es un equipo al que no le sobra nada y necesita que todo salga perfecto para poder vencer a cualquier rival sin importar su nivel, siempre es bueno ganar dejando pocas dudas y siendo en la mayoría del partido superior al contrario a pesar de que fuera un resultado por la mínima.
Ahora vendrá Venezuela qué será más peligroso por su momento en la eliminatoria y porque están acostumbrados a competir a este nivel, pero, como ya lo mencionamos antes, no es lo mejor del torneo y se le debería de poder ganar o competir de buena manera generando continuidad por lo visto contra Jamaica.
Esto es muy sencillo: lo que funciona no se toca, y, por lo tanto, debe de repetir el mismo cuadro porque ya estamos en un momento en donde no se puede experimentar por lo corto de la competición. Esperemos que al Jimmy no le dé un ataque de entrenador. Pero por fin México dio señales de vida. Gracias y que Dios los bendiga.
