
Es una realidad, que el Real Madrid no jugó el mejor partido posible en la final de la Champions League ante el Borussia Dortmund. Fue superado durante el primer tiempo de manera clara y necesitó de la fortuna y de un buen Thibaut Courtois para mantener su portería en ceros y llegar vivo al segundo lapso, donde el trámite se emparejó y hasta el Madrid fue mejor.
Sin embargo, los blancos supieron recuperarse de esa mala primera parte y en los segundos 45 minutos emparejaron el duelo, se sintieron más cómodos en la cancha y generaron las ocasiones necesarias para meter hasta un tercer gol, especialmente esos últimos 20 minutos tras el primer tanto de Carvajal que cerró una temporada extraordinaria.
Al Borussia Dortmund hay que darle su mérito. A pesar de tener una campaña complicada en la Bundesliga donde fueron quintos y su año estuvo marcado por la irregularidad, firmó una Champions inmaculada avanzando primeros en el grupo de la muerte, eliminando y siendo superiores al PSG, Atlético de Madrid y jugando una primera parte por nota ante el rey del torneo donde solamente la eficacia en la definición los privó de dar la campanada.
La décimo quinta Champions para el Real Madrid es muy merecida. Si bien la final no fue lo dominante que se hubiera esperado, supo sobrevivir al mal juego del primer tiempo, ajustó para el segundo y se va del mismo de manera invicta y echando al antiguo campeón qué parecía invencible como el Manchester City y a un Bayern Múnich qué a pesar del mal momento, no deja de ser un rival legendario, con buenos jugadores y que siempre compite ante los merengues en un clásico de la Copa de Europa.
Es la mayor obra de una temporada que se ha visto en el Real Madrid. Porque si bien en otras campañas este equipo ya ha ganado el doblete de Liga y Champions, este es el que se ha obtenido de manera más solvente y brillante viendo el dibujo completo de la temporada.
Especialmente porque este equipo tenía menos recursos en plantilla, sobre todo en la parte de la delantera para afrontar todas las exigencias de la temporada, sufrió lesiones importantes al inicio y a lo largo de la campaña, y no tenía a un delantero de garantías para cuando Bellingham y los brasileños sufrieran un bajón de juego, más allá de que Joselu ha cumplido con sus goles como ya lo hemos comentado en otros textos.
Esto no quiere decir que Zidane en la temporada 16-17 no tenga mérito o se le busque minimizar, para nada. Pero si es una realidad que tenía a un cuadro más pleno, maduro y experimentado para afrontar esas eliminatorias y situaciones complicadas, además de que estaba contra un Barcelona más poderoso que contaba con Messi, Suárez y Neymar arriba y como no, con Negreira en su época dorada.
Sin duda este es mejor que en la 21-22 del propio Ancelotti. A pesar de que se ganó lo mismo – Supercopa, Liga y ahora también Champions – lo hizo de una manera más sólida barriendo al Barca en esa final en Arabia, ganando la Liga con puño de hierro perdiendo solo un juego y ahora la Copa de Europa de manera invicta.
Qué carrera de Carlo Ancelotti. Es una absoluta leyenda de los banquillos y con 5 Champions se coloca entre los más grandes. Ya está entre los 5 técnicos más ganadores en la historia del juego con 29 títulos y está muy cerca de ser el más ganador en la historia del Real Madrid, una cosa de locos lo del italiano especialmente en esta segunda etapa. Todo le sale bien al Real Madrid.
Nuevo doblete, Toni Kroos se va en lo más alto despidiéndose con una quinta Champions con los merengues y sexta en su carrera, Kylian Mbappe está al caer o eso parece y da la sensación de que este equipo tendrá unos años maravillosos que ya han comenzado aún y estando en reconstrucción firmando un lustro excepcional: 3 ligas de las últimas 5, 2 Champions más en ese lapso y Copa del Rey y un par de Supercopas de España.
Tremendo en el tema de cómo administrar un club en lo económico y deportivo, otra masterclass de Florentino Pérez y compañía. Y parece, y la pinta lo tiene, de que la fiesta va a seguir por un tiempo más. Gracias y que Dios los bendiga.
