
El club América fracasó rotundamente en la Concachampions. Fue eliminado por Pachuca 3 – 2 en el marcador global y demostró que es un equipo que viene a la baja, que le está costando sacar adelante los partidos y tiene a varias de sus figuras en un pésimo estado de forma.
Una de ellas es Diego Valdés. Es un futbolista con una tremenda falta de grandeza en estos duelos de matar o morir y su influencia en el juego y aparición en momentos cumbres de definición suele ser muy pobre.
En la ida y en la vuelta es complicado encontrarle algún aporte importante que vaya directo al marcador y en ocasiones anteriores, demostró es un futbolista que desaparece, que parece que le quema el balón y suele tener muchas pérdidas inverosímiles en jugadas qué en apariencia son prometedoras.
Si bien el América a nivel colectivo fue un equipo inoperante, con muy poca claridad al frente y al que le costó finalizar jugadas, Valdés no pudo sobreponerse a la dinámica colectiva de su equipo y fue incapaz, en un momento cumbre de la temporada en una situación límite, dar un golpe sobre la mesa y decir aquí estoy yo, soy el 10 de las Águilas y voy a ganar esto.
Es un jugador que le falta personalidad, carácter y ser alguien emocionalmente estable dentro del campo para sacar esa jugada de calidad diferencial que muchas veces, en temporada regular, hace para poner a los azulcremas por delante en esos cotejos.
No es evidentemente el único culpable, pero sí su bajo rendimiento fue notorio y provocó que el América en general se viera mermado en la producción ofensiva que suele tener semana a semana.
Como ya se dijo anteriormente hay otros futbolistas que no están pasando por su mejor momento, pero el entrenador André Jardine es sumamente responsable de este momento.
No está aportando las variantes del inicio de la campaña, se tarda en hacer los cambios y muchas veces no arriesga con los mismos, más allá de meter hombre por hombre o poner a Kevin Álvarez en la lateral derecha, que esta en un pésimo nivel y no te da nada al frente y te quita mucho en fase defensiva.
Las Águilas no están teniendo profundidad por fuera, suelen centralizar mucho por el centro, son predecibles en sus ataques y no hay nadie a nivel individual que haga alguna jugada para descolocar al rival.
Mucho menos a uno Tuzos del Pachuca que fueron un equipo ordenado, solidario en el esfuerzo y muy efectivos para aprovechar los espacios al contragolpe.
Los de Almada gestionaron muy bien los momentos de la eliminatoria, enfriaron perfectamente el ritmo de los dos encuentros y no le dieron ninguna chance al América de volver, teniendo inclusive ocasiones para liquidar desde antes haciendo figura a Malagón, a pesar de ser un equipo con jóvenes, muchos canteranos y de una edad muy prematura.
América fracasó, eso es indudable. Más sobre todo porque mantuvo buena base del equipo campeón del semestre pasado, tenía un plantel mucho más experimentado que el de enfrente y trajo algunos refuerzos importantes para su plantel. Veremos si esto no genera nerviosismo en la Liguilla y en el proyecto de Jardine. Gracias y que Dios los bendiga.
