Lo del América fue de espanto. No sólo por perder el partido, sino que, por lapsos prolongados, fue superado por un Guadalajara que sin nada que perder, salió intenso, presionando alto y generando mucha superioridad por dentro de la cancha con jugadores de buen pie y al mismo tiempo, logrando tener profundidad para desbordar y generar situaciones de estrés para la defensa americanista.

La otra cosa que fue inadmisible es que las Águilas permitieron dar esa sensación de tragedia y drama que había en la eliminatoria. De que, efectivamente el Guadalajara podría consumar la remontada y dejarlos fuera del torneo en el mismo Estadio Azteca como hace un par de semestres, bajo las órdenes del Tano Ortiz.

Sin embargo, a los azulcremas les bastaron 15 minutos de la segunda parte para poner todo en orden. Jardine modificó sus piezas sin hacer cambios y colocando a Zendejas en el interior del campo para ayudar en la distribución, provocó que América tuviera mejor circulación de lado a lado abriendo espacios en el último tercio llegando con claridad y poder finalizar.

Definitivamente los americanistas no tuvieron un buen partido. Un mal planteamiento – raro en Jardine – exceso de confianza y displicencia para disputar el balón, hicieron que el encuentro se pusiera en una zona de nerviosismo innecesario que al final se pudo recomponer, pero que no siempre será así, ni te caerá cara en todas las situaciones.

Lo que llama la atención es que todas estas malas actuaciones en los últimos años en eliminatorias de ida y vuelta – da igual las plantillas, los entrenadores y la idea de juego – suelen pasar en el Coloso de Santa Úrsula.

Pasó con Solari, con el propio Tano Ortiz y aunque lograron el título de la 14, con el propio Jardine en la Liguilla pasada.

Con León a pesar de empatar, dominaron el juego de ida – especialmente la 2da parte – y sin problemas pudieron llevarse una victoria a la capital del país. Después en el Azteca, si bien terminaron ganando 2-0, el encuentro estuvo en ese limbo donde no pasaba nada, no terminaba por romper y todo estaba abierto, hasta que las Águilas lo liquidaron casi al final.

Después frente a San Luis dieron una exhibición en el Alfonso Lastras goleando sin sudar y pudiendo haber marcado más. Después en su casa perdieron 0-2 y si, aunque hubo condicionantes como la relajación, rotaciones y exceso de confianza, caíste y dejaste malas sensaciones.

Y ya para la final antes Tigres en el volcán sin discusión pudiste y mereciste haber ganado, y en el Azteca el partido estuvo apretado hasta el final y si no hubiera sido por la expulsión de Fulgencio, quién sabe qué hubiera pasado.

Pero lo que es un hecho es que el Estadio Azteca ha sido un problema para el América al momento de enfrentar eliminatorias de «matar o morir». Quizás por el exceso de confianza por siempre llegar con ventaja en los marcadores globales, o porque a este grupo de futbolistas les cuesta manejar la presión de un escenario que les terminó rebasando.

Es un tema a analizar porque ya son varias ocasiones que sucede esto y deberán de trabajar mejor en el manejo de las ventajas y gestión de partidos. Pensar, aunque sea muy difícil, que no importa la ventaja, hay que salir con intensidad y todo el carácter para sacar adelante las cosas de forma más sencilla.

A pesar de avanzar, ya al Clásico de Liga las Chivas llegarán con otro ánimo y aunque el Akron al América se le da muy bien, ya les dejaste vivos con esa sensación de que pueden ganar y meterse en la pelea por puestos directos a l Liguilla, sabiendo lo insoportables que son.

De igual manera el América sigue siendo mejor equipo y veremos si el Guadalajara, en un partido de 0-0 sin particularidades de por medio en donde cualquier cosa que hicieran mejor que la ida – que no era tan difícil mejorarlo – iba a ser alabada, podrán contra un equipo que se sabe es superior en todos los renglones. Gracias y que Dios los bendiga.