
Sin duda se puede decir que volvió el mejor América. Ese equipo campeón de gran plantel, muy bien dirigido y que es capaz de proponer diferentes escenarios de partido, así como de recuperarse y afrontar cualquier tipo de adversidad.
El conjunto de André Jardine suma 4 victorias al hilo en todos los torneos, es sublíder de la competencia y a pesar de haber tenido bajas imprevistas en el plantel, ha logrado mantener la inercia ganadora, el buen ambiente de vestuario y un cuadro lo suficientemente trabajado como para enfrentar a cualquier clase de rivales.
El América es un equipo sumamente dúctil. Así como puede proponer los partidos a través de la posesión, del dominio territorial y de llegar acompañados hasta la última zona, también es capaz de entregar la iniciativa, echarse unos metros para atrás y salir al juego en largo aprovechando los espacios.
Esas virtudes las hemos visto en los últimos partidos. Sobre todo, frente a Cruz Azul, Atlas y Chivas, donde los azulcremas fueron muy superiores a los cuadros anteriormente mencionados. Sin embargo, ante los Tigres, no fue tan brillante ni dominante como lo venía siendo en estas semanas.
Quizás tenga que ver con el tema de las rotaciones masivas que realizó en un lapso corto de días, pero fue evidente que, ante los felinos, que también le movieron a su once, les costó mucho hacerse con el control del juego, generar situaciones con cierta regularidad y evitar que su portero tuviera demasiado trabajo.
Los Tigres en términos generales fueron mejores que los de Coapa. Generaron más oportunidades de gol, casi siempre se sintieron más cómodos en el campo y realmente Nahuel Guzmán no fue una figura importante.
Sin embargo, los equipos grandes tienen ese otro fútbol que, a pesar de no jugar bien, encuentran la manera de ganar. Y con eso, dos grandes acciones individuales, de Javairo y Zendejas, las Águilas sentenciaron su victoria.
Pero no todo lo que brilla es oro. Eso hay que dejarlo muy en claro. Los americanistas la pasaron mal por lapsos importantes de partido en ambos tiempos y los postes, el arquero y la falta de acierto en la definición de los futbolistas felinos ayudaron a cimentar una victoria más que trabajada y complicada.
Todo va bien para el América. Tiene la eliminatoria en Concacaf más que encaminada ante el Rebaño, en Liga solo ha perdido un partido, está en segundo lugar, tiene a todo el plantel completo, motivado y en buen estado de forma para lo que venga.
Es un equipo que sabe a lo que juega, que tiene variantes para afrontar los partidos dependiendo del rival y que cuenta con una serie de jugadores que independientemente de su estatus en el plantel, no bajan el nivel colectivo del equipo.
Pero si deberían tener cuidado en esos pequeños baches de juego en donde la han pasado mal y le dan entrada y opciones a los de enfrente. Pero bueno, son cosas del juego que pueden pasar. Gracias y que Dios los bendiga.
