Cuando tienen pocos recursos en sus plantillas, generalmente los entrenadores se vuelven muy dogmáticos. Abrazan la idea de los extremos porque no cuentan con demasiadas alternativas para proponer ideas de juego y sus futbolistas – cosa que no pueden decir – no atesoran la suficiente técnica individual para ejecutar ciertas cosas en el campo.

De esa situación dogmática sufre Gago. Frente a Cruz Azul probablemente vivió una catarsis que le hizo entender que no podía proponer la misma situación táctica, ya que cada rival es diferente y tienen distintas armas para también desarbolar tu sistema.

La presión alta, intentar jugar en campo rival y posicionarte en un palmo de terreno de manera rápida, veloz y contundente, son ideas llamativas y atractivas, siempre y cuando los jugadores que tengas sean ideales para ese modelo.

Chivas, lamentablemente para sus intereses, no tiene ni el recurso humano, ni la idea adquirida, como tampoco las alternativas secundarias para mejorar este escenario.

El tema es que, en el fútbol, como en la vida, deben existir los puntos medios, los grises. Aquellas cosas que nos hacen actuar mesuradamente y que nos permiten tener la suficiente perspectiva para analizar los diferentes escenarios posibles y en base a eso, tomar la mejor decisión posible.

Pero para Gago parece que no existen tales cosas. Ante el América, fue vapuleado, pasado por encima y goleado en el marcador por un rival que, si bien es mejor en su idea de juego, en la calidad de sus jugadores y que su entrenador parece dominar estas estrategias de jugar de acuerdo al rival, no puedes pasar de una cosa a su contraria cuando ese plan de partido no lo habías presentado en toda la temporada.

Con esto no se está diciendo que Gago sea un tonto. Obviamente los técnicos plantean los partidos de una manera en la que buscan poner a sus dirigidos en la mejor condición para ganar. Y si el DT argentino planificó un partido para que su Rebaño jugara esperando en su campo, con líneas juntas y buscando balones en largo, es porque pensó, de acuerdo al contrario que tenía enfrente, que era la mejor forma para sacar algo positivo de cara al duelo de vuelta en el Azteca.

Sin embargo, Chivas ni defendió bien, ni logró generar demasiadas opciones a la portería de Malagón como tampoco pudo hilvanar 10-12 pases seguidos para tener por momentos, cierto oxígeno ante el dominio americanista. El cambio de sistema, de planteamiento y ponerte a inventar en el once, fueron los grandes pecados de Gago.

Lalo Torres, de tercer central, cuando nunca había catado la posición, más cuando tiene que marcar a Julián Quiñones, el jugador más peligroso en el área por parte de las Águilas, pues terminó pasando lo que tenía pasar: expulsado, concediendo un penal y quedando mal parado en todas sus acciones.

El América ya lo sabemos, es un gran equipo. Es el campeón de Liga MX, está en 4to lugar en Liga, tiene la eliminatoria casi sentenciada en Concacaf y pasar de la salida de algunos jugadores, viene creciendo en el semestre y aparentemente dejando atrás ese bache inicial donde les costó arrancar con la vuelta de vacaciones.

No sufrió en ningún momento del partido, generó muchas situaciones de gol y en todo momento estuvo en control de los ritmos del partido acelerando, dándole pausa y hasta por momentos cascareando y dando la sensación que eran clubes de distintas categorías.

Chivas no ha realizado un mal semestre. Ha competido bien de acuerdo a sus posibilidades y parece que podrán estar en la Liguilla si recuperan piezas y ganan sobre todo los partidos que tienen presupuestados para ganar, claro eso y que Gago no caiga en el dogma y busque proponer todos los partidos de la misma manera, porque no está para hacer esa situación. Gracias y que Dios los bendiga.