Esto no es extraño. De hecho, suele ser algo recurrente con el pasar de los años. El Atlético de Madrid, cuando se enfrenta al Barcelona, llegando en unas determinadas circunstancias ventajosas, es cuando más facilidades le da a la escuadra culé y pierde el partido. Pero lo hace de forma fea. Siendo superado en grandes lapsos de juego para después no tener capacidad de reacción.

Esa fue la crónica del encuentro a groso modo. Fue un esperpento lo del equipo de Diego Simeone que, tras un primer lapso horroroso; generando pocas ocasiones, no teniendo la pelota y un flan a nivel defensivo, en el segundo tiempo, aunque por momentos empujaron, no lograron tener gran claridad en la última zona.

El Barcelona al final aplicó muy bien la fórmula que le dio el título de Liga el año pasado: cerró espacios, tuvo algunas chances al contragolpe para liquidar y literalmente secaron a los atacantes de los colchoneros, especialmente al francés Antoine Griezmann que estuvo desaparecido, sin la pelota y poco relevante cuando la tenía.

Es algo incomprensible. Por lo menos yo no lo puedo entender. El Atleti venía ganando, marcando goles, jugando bien y con sus futbolistas en pleno estado de forma y mucha confianza en el campo. Todo le salía al Cholo. Las alineaciones, los planteamientos y el grupo en general estaba en un momento dulce.

Muy diferente al Barcelona. Sufría para sacar los partidos, era superado generalmente por los rivales y tenía a sus jugadores fuera por lesión o a otros que estaban muy por debajo de su nivel con una temporada vergonzosa hasta el momento.

Pero algo pasa, no lo sé, que no importa la plantilla, el entrenador ni el momento de la misma, el Atlético Madrid suele presentarse ante el Barcelona y mostrar su peor cara de la temporada. Los culés lo superan, les ganan el partido y además se queda esa sensación de que la diferencia en ocasiones pudo haber sido más grande.

Al final el Barcelona no tiene culpa de la ya común timorata, mediocre y rácana actitud del Atleti cuando va a la Ciudad Condal y fue superior, ganó bien el partido y mantiene todavía esperanzas de estar en la pelea por el título con el Girona y el Real Madrid.

Por otro lado, el Atlético de Madrid deberá mantener el camino que llevaba antes de este partido con el Barcelona y seguir ganando, mantener la buena dinámica individual de varios de sus jugadores y ser ese equipo férreo que concede poco atrás y que arriba es clínico en la definición.

Pero ante los Blaugranas, aplicaron la de siempre, y eso deja mucho que pensar. Es como si supieran el escenario en el que están y le hacen más fácil la vida a su club ‘amigo’. La típica. Pero solo son teorías. Gracias y que Dios los bendiga.