Julián Quiñones llegó al Club América para estas instancias. Resolver en el momento oportuno, de más presión para su equipo y en donde sí lo colectivo no acompaña, individualmente reponerse a eso y decir: yo estoy aquí y voy a ganar este partido.

Más allá de que tuvo una buena fase regular en donde marcó 6 goles, dio 5 asistencias, ya debutó con Selección Mexicana y es un futbolista indiscutible con las Águilas, son en las fases de Liguilla en donde tiene que hacerse presente y resolutivo para su equipo.

Su cobro de penal fue magistral. Con mucha clase, categoría y tranquilidad en un escenario de incertidumbre, paridad y expectativa ante un León que nunca le perdió cara al encuentro y tuvo opciones para anotar por lo menos un gol.

Nunca es fácil pararte frente a la pelota y cobrar un penal. Pero lo era menos por las instancias que se estaban jugando, la inercia que estaba tomando el partido y que la sensación era que él mismo se iba a ganar con un solo tanto.

Pero a Quiñones eso no le importó. Tomó el balón, se plantó en el punto de penal, no cayó en los juegos mentales de Cota y con una seguridad envidiable cobró a lo Panenka, para darle tranquilidad a un América que se estaba metiendo en un terreno pantanoso en donde difícilmente iba a poder salir.

Más allá del penal, que es lo que marca la diferencia en el partido, Quiñones fue el jugador más importante de los Azulcremas en la noche en el Azteca.

Pidió la pelota, fue incisivo, ganó un par de duelos, generó las opciones más claras para los amarillos en jugadas asociativas y fue el qué entendió lo que requería cada momento el compromiso, mientras estuvo en el campo.

Quiñones fue la diferencia. Más aún, en un partido en donde el América no generó tantas ocasiones, le costó llegar con claridad al arco de Cota y en donde sufrió feo por momentos en el aparato defensivo. Sobre todo, en ese primer tiempo donde Viñas metió una pelota en el poste y un disparo dentro del área chica que se fue por arriba.

Eso queda claro. El América no jugó bien, hubo momentos en la llave donde fue superado por el León y le costó llevar el ritmo de la misma, pero aprovechó sus lapsos de buen juego, supo sobrellevar los pasajes de sufrimiento y gestionó muy bien su ventaja. Ya que nunca estuvo eliminado en ningún lapso en la vuelta.

El siguiente rival es el Atlético de San Luis. No será fácil ya que eliminó a Rayados, fue mejor que La Pandilla en gran parte de su eliminatoria y cuando se midieron en fase regular, a los de André Jardine les costó mucho conseguir la victoria.

Uno espera que el América mejore, muestra la cara que vimos en todo el torneo y que imponga su calidad, talento y amplitud de plantilla.

Pero en caso de que eso no suceda, porque es fútbol y las sorpresas existen, siempre se pueden contar con futbolistas como Quiñones qué pueden, en una jugada, ponerte en condición de ganar, porque sobre todo llegó y está en Coapa, para este tipo de noches. Gracias y que Dios los bendiga.