
Que Álvaro Morata está despechado con el Real Madrid, no es un secreto para nadie. El delantero español sigue resentido con el club blanco por no haberle dado en su momento el puesto de atacante titular por encima de Karim Benzema y desde que salió, se la ha pasado atacando y haciendo señalamientos ofensivos a diestra y siniestra a los merengues.
Desde que llegó al Wanda Metropolitano Morata ha intentado ganarse a la afición del Atlético de Madrid de manera muy populista. Todos sabían de su amor al Real Madrid y entendían que su recibimiento no iba a ser el mejor.
Así que desde el primer momento ha señalado al Atleti como el equipo de su infancia, ha celebrado con todos los goles que le ha podido hacer a los merengues y siempre que hay polémica extra futbolística, ha intentado embarrar a la Casa Blanca.
Como su última entrevista con la Cadena Cope, en donde, sin decirlo, pero dejándolo ver claramente, dio a entender que el trato que recibía de los árbitros era más favorable cuando llevaba la camiseta del Madrid, ahora que viste la de los colchoneros.
Lamentable, triste y evidenciando su falta de carisma. Entiendo que esto sea ya una forma de autodefensa automática. A Morata no le queda más que hacer estos teatritos con la prensa de cara a su afición, ya que futbolísticamente no tiene el nivel para mantenerse en este estado de forma durante toda la temporada, y con estos atacantes al Madrid evita que se hable de ello y así obtiene el aplauso fácil.
Morata siempre ha sido un buen delantero; gran rematador, movilidad en el área, agresivo, juego aéreo y trabajador sin balón, pero nunca ha sido ese futbolista diferente que decida partidos grandes sobre todo en Europa.
En el Madrid lo hizo muy bien como delantero suplente. Siempre que salía desde el banquillo marcaba, daba energía al equipo o dejaba alguna jugada de peligro. Seguramente como ariete reserva, el mejor de todos para un club grande, pero como primera espada, se queda muy corto.
El fútbol suele ser muy justo con todos. Pone a cada quien en su lugar y no suele engañar a nadie. Por ello, no es coincidencia que Morata, tanto en el Chelsea, Juventus y Real Madrid, no pudiera quedarse definitivamente con el puesto. Empezaba bien, pero, conforme pasaban los encuentros se le veían las costuras.
Ahora en el Atlético de Madrid y la Selección de España es el estelar, porque tampoco hay nadie mejor que él y de vez en cuando entra en estas rachas de semanas o un par de meses que hacen creer a propios y extraños, que puede ser algo que al final no termina siendo.
Pero, yo espero que por lo menos una parte de la afición del Atlético Madrid no le compre este discurso y lo valore, no por lo que dice en contra del Real Madrid, sino por lo que hace dentro del campo, que es meter goles. Ya que por ahí se le mide a los delanteros. Tristísimo lo de Álvaro. Lo que tiene ser un hijo de papi.
“Ay Morata, ay Morata, nunca lo quisiste ver, siempre fuiste un suplente, en el Wanda pudr…e”, tengo que admitirlo, es pegajoso. Pero cada uno cosecha lo que siembra, y no por nada ya no es bien recibido en el Bernabéu. Gracias y que Dios los bendiga.
