Santiago Giménez es probablemente el futbolista mexicano más prometedor. Es titular indiscutible en el Feyenoord, el goleador del equipo y con un crecimiento – potencial tremendo para seguir progresando en este andar por el fútbol europeo. Sin duda alguna tiene los argumentos para ser el titular de la Selección Mexicana y poder hacer historia en todos los flancos.

Sin embargo, la duda razonable que puede haber en torno al ‘chaquito’ es la consistencia en entornos más complejos para sobresalir. Saber si este nivel goleador, de calidad y regularidad, va a poder ser capaz de trasladarlo a una de las tres grandes ligas de Europa que todos tenemos en la cabeza.

Santi es un gran delantero. Un animal del área y cada vez se le están viendo más recursos para encontrar el gol. Atesora el físico, la técnica individual y el instinto para marcar. Es un gran rematador, con movilidad, potencia, saber estar y agresividad que se necesita en ese puesto.

Lo está demostrando y no por nada lleva ya 12 goles y dos asistencias en la presente campaña y está tasado en 25 millones de euros, de acuerdo al portal de Transfermarkt. Además de que el año pasado en 3027 minutos logró producir 28 tantos y 3 asistencias, consagrándose campeón de la Eredivisie y disputando unos cuartos de final de la Europa League.

Pero debo insistir con que la duda que puede haber en torno a él es muy normal. Muchos han sido los futbolistas mexicanos que en Holanda han brillado, triunfado y hasta ganarse la etiqueta de referentes en esos clubes, pero cuando dan ese salto a una gran liga del viejo continente, quedan como una tremenda decepción.

Por eso comparto el mensaje de Cuauhtémoc Blanco. La liga de Holanda no es la más competitiva del mundo y los espacios, facilidades para encontrar posición y la nula oposición que hay muchas veces de las defensas rivales, suelen ayudar a muchos futbolistas a parecer mejores de lo que son.

Con esto no quiero quitarle mérito a Santiago, pero el ‘Cuau’ tiene parte de razón al señalar este detalle puntualizando en la liga en la que está compitiendo. Al final es un hecho, no estamos descubriendo el mundo y evidentemente en Italia, España e Inglaterra, hay más calidad de los rivales, más sofisticación táctica y por ende menos facilidades para encontrar situaciones favorables en el área.

El ‘Chaquito’ lo que tiene que hacer es seguir trabajando, marcando goles y manteniendo los pies en la tierra para seguir destacando y llamar la atención de los mejores equipos posibles para su carrera. Se nota que la intromisión tiempo completo de su padre le está ayudando a mantener la calma y a ser siempre una mejor versión de sí mismo.

Ahora podrá disputar la Champions League en esta temporada y mostrarse en una competencia de alto nivel contra clubes muy competitivos, con la aspiración de avanzar tan siquiera a los cuartos de final. Gracias y que Dios los bendiga.