Puede sonar muy cruel, pero creo que Miguel Layún con el anuncio de su retiro, solo busca llamar la atención. Al ya no ser titular, perder relevancia en el equipo y que Kevin Alvarez le ha pasado como un rayo – porque es mejor futbolista – el ponerle fin a su carrera en un momento tan específico en mitad de la temporada, obedece a un tema de protagonismo.

Sabe que dentro del campo ya no puede lograr hacer nada relevante, y, desde hace algún tiempo, ha intentado hacerse notar con extravagancias y cero cuestiones futbolísticas.

Obviamente está en su derecho de retirarse cuando le dé la gana, pero es muy conveniente hacerlo cuando eres un reserva claro del América, el equipo funciona sin ti y solamente se sabe de tu existencia cuando te enfrentas a la afición o tienes polémicas subidas de tono.

Miguel Layún fue un jugador importante en el club. No por nada conquistó dos títulos de Liga – en uno de ellos como capitán – y se fue a Europa dejando muy buenas sensaciones con el americanismo.

Sin embargo, el hecho de haber elegido a Rayados para regresar a México, volver a una segunda etapa cuando ya no tenía nivel para ello y además haber tenido la renovación cuando deportivamente no había muchos argumentos para obtenerla, pues normal que el americanismo tenga cierta molestia entorno a su figura.

Más allá de que la temporada pasada fue titular indiscutible en el segundo tramo con Fernando Ortiz – disputando 1170 minutos – ofensivamente no aportaba tanto y atrás era una avenida constante para los rivales. Tuvo esos minutos básicamente porque Lara se desplomó y fue una ruina de jugador y no había más de donde agarrarse porque la directiva no había querido reforzar el puesto.

Insisto, él se puede retirar cuando mejor le venga en gana, pero creo que bien lo pudo anunciar al final del torneo cuando se acaba su contrato y esperar a ver si logra ganar el campeonato. Pero como ya no tiene nivel y sabe que no lo van renovar, pues de una vez ganamos un poco de atención, que nunca viene mal.

Ese es el problema a veces de algunos futbolistas. Nunca saben cuándo decir adiós, fuerzan su estancia porque siguen creyendo que son los mejores y cuando las cosas no le son favorables, reaccionan de mala manera con el entorno. Así como Layún ante la afición.

Fue un buen futbolista, cumplió por encima de las expectativas y tiene una más que respetable carrera en Europa, pero su último tramo en América, ha sido muy turbulento debido a su propia necedad y responsabilidad. Y ahí las consecuencias. Gracias, y que Dios los bendiga.