Chivas mejoró y ganó bien ante el Atlas. En especial en el segundo tiempo en donde supieron sufrir, cerrar espacios y ser contundentes en los contragolpes para batir a Camilo Vargas.

Demostrando que están con el entrenador, que ciertos problemas al parecer han quedado en el olvido con el castigo a los futbolistas del escándalo de la semana pasada en Toluca y que otros que estaban borrados como Víctor Guzmán, volverán a ser considerados.

Sin embargo, el hombre del partido fue un ex Club América: Ricardo Marín. El delantero de 25 años que estaba hasta hace no muy poco en la Liga de Expansión con Celaya, firmó un gran encuentro en el Clásico Tapatío y fue el jugador del partido para el Guadalajara.

Aunque no tuvo un gran performance de acuerdo a su vinculación y participación del juego de Chivas, marcó los dos goles que le dieron ventaja y una buena diferencia en el complemento para no sufrir en los últimos minutos.

Tan bien es verdad que la poca imaginación ofensiva rojinegra, el buen hacer individual de los jugadores del Rebaño y el cambio importante de actitud que tuvieron con respecto a encuentros anteriores, ayudaron para que el equipo se viera junto, como un bloque y un cuadro que cuando se pone las pilas, es difícil de batir.

Marín se ve que tiene sangre; entiende a la perfección la presión que se vive en el día a día de un club grande y sale a partirse la casta por su equipo. Evidentemente tiene cayo por su andar en la cantera americanista, pero esa piel gruesa, áspera y en donde se ve que poco le importan las críticas externas, le dieron ese envión anímico que necesitaba una escuadra apática, gris y sumergida en la depresión como el chiverio.

Además de sus goles, Marín tuvo un pase clave, 13 de 16 pases completados y marcó esos dos tantos con tan solo 3 remates en el partido. Un jugador que apareció cuando tenía que aparecer. Además, ya lleva 4 goles en el presente torneo y es – más allá de las bajas y los castigados – un indiscutible en el once de Paunovic.

Si bien tiene limitaciones evidentes con respecto a otros jugadores, es alguien que está dando números, que sin balón baja a defender y que tiene esa disposición de destacar y salir adelante. Valores que a otros – no diré nombres – les falta y bastante.

No digo que Chivas meta miedo ni vaya a ser este tipo de actuaciones una constante, pero es una buena manera de empezar a querer salir del bache, de cerrar filas y que tiren todos del mismo carro para competir desde lo grupal como el torneo pasado. Pero no se deben de olvidar nunca, que todo esto fue gracias a la fábrica del Club América, o si no, desmiéntemelo. Gracias y que Dios los bendiga.