Esto no lo escucharás en ninguna mesa de análisis: Xavi, el afamado entrenador del Barcelona, está más cerca – por maneras en las que propone los partidos – de José Bordalás, que de Pep Guardiola.

Su equipo suele jugar al 1-0, regalar la pelota, esperar en su campo, salir al contragolpe y en muchos momentos, depender de una actuación milagrosa de su portero para sacar adelante los partidos.

Ante el Porto en esta fecha 2 de la Champions League, su Barcelona fue ampliamente superado. No podían dar tres pases seguidos, completamente sometidos al ritmo del conjunto portugués y favorecidos con un empujoncito arbitral que no le dio por bueno un penalti clamoroso a los Dragones.

Quitándonos la venda de los ojos, de la ideología, propaganda y marketing que suele vender el Barcelona de sí mismo como entidad y equipo de fútbol, esta escuadra de Xavi dista mucho de otras versiones más brillantes de los culés. Especialmente de Guardiola o hasta del equipo de Luis Enrique.

Pero como en los medios se repite esta mentira varias veces de que el Barcelona busca y prioriza siempre las formas al resultado, da esta falsa sensación de que siempre juegan de una determinada manera, con un sistema específico priorizando la pelota y que suelen ser mejores que los rivales.

Denotando también falta de criterio y pensamiento propio por parte de alguna audiencia que le gusta que le engañen a la cara, porque salir al mundo real es muy difícil, hace frío y el golpe de realidad suele ser brutal. La infantilización de las masas en el fútbol, sobre todo de la hinchada blaugrana.

Pero bueno, eso no es culpa del Barcelona. Al final ellos aprovechan las circunstancias dentro y fuera del campo para ganar partidos, tener el control del discurso mediático a todas las alturas y estar como líderes de su grupo en Champions sacando el encuentro más complicado en el papel de su fase de grupos.

Eso es un hecho, lo que no se puede negar es que Xavi le ha aprendido más al técnico del Getafe, que a su supuesto maestro del Manchester City. Muchas veces defendiendo sin balón, ensuciando el juego con faltas bruscas y perdiendo el tiempo para bajarle el ritmo al rival y que el reloj siga su curso.

¿No decían que este Xavi era escuela Guardiola? Bueno, los hechos, dictan otra cosa. ¿No que el resultado da igual, es lo de menos y no importa, porque lo relevante es el estilo? Bueno, los hechos dicen otra cosa. No creo lo que dices, porque veo lo que haces. Punto. Gracias, y que Dios los bendiga.