
Por José David García.
Así como en su primera temporada de su primera etapa con el Real Madrid, José Mourinho deberá agarrarse a la Copa del Rey.
La Liga está prácticamente perdida, en Champions League hay mejores equipos y lo único positivo tras el Derbi, es que el Atlético de Madrid, a diferencia de hace un año con Xabi Alonso, no te llenó la canasta.
Pero en cuanto a la sustancia Mourinho hizo lo mismo que el tan criticado Alonso: mandar a Arda Guler a la banda, poner a Vinicius en un momento muy malo de forma y con Tchouaumeni en lugar de Bernardo Silva que se supone podía darte otro registro de juego, tras no jugar a media semana.
El primer tiempo estuvo parejo pero fue un partido feo, lento y con muchos cortes de ambos equipos. Al equipo de Mou le cuesta un mundo controlar a través del balón y cuando el de enfrente tiene talento, la cosa es un drama total.
Después, el segundo lapso fue una repetición ante el Elche: un equipo que siguió sin juego, con poca tensión y sobre todo atención, ejemplificada en la jugada del penal de Dean Huijsen.
Mourinho reaccionó con los cambios y como comentamos al principio, evitó un resultado humillante y le dió increíblemente, algo de drama al final.
¿Qué otra cosa positiva podemos sacar con La Liga perdida en septiembre? La entrada de Yan Diomande. El marfileño generó una ocasión muy clara, provocó la falta del gol y peleó como un llanero solitario arriba sacando situaciones de la nada con un equipo muerto a su alrededor.
Aún así, este Madrid es un equipo que depende de qué sus cracks estén bien porque sí no, alrededor parece que no hay mucho más con esta construcción de equipo aunque pasen los técnicos y lleguen refuerzos. Gracias y hasta la próxima.
