Por José David García.

Lamentablemente parece que esto va a ser una costumbre. El América de Guillermo Almada será un equipo con una mala respuesta colectiva en partidos de alta exigencia, sin lucidez individual y con poca o nula capacidad de reacción. 

Frente a Chivas igual, por el cierre del partido y la respuesta de las Águilas con los cambios en el segundo lapso, está descripción no puede entrar tanto. 

Pero nada más lejos de la realidad: el América no puede depender de la épica, de la magia del Azteca y de aspirar a alguna remontada épica. 

El partido se emparejó sí, porque los de Coapa tuvieron carácter y actitud para ir al frente, pero el Guadalajara también se echó varios metros para atrás y dejó de atacar tras ser bastante superior hasta el minuto 60.

Almada no puede seguir teniendo planteamientos tan erráticos, seguir confiando en ciertas piezas que no tienen nivel para su plan de juego y respetar ciertas jerarquías en partidos exigentes. 

La semana pasada el Cruz Azul debió meter 8 goles. Pero por aura, el destino o porque era La Máquina, terminó el América logrando maquillar y casi igualar el resultado. 

En esta ocasión el América pudo ganar tras un primer tiempo donde todo parecía desastre y desgracia. Pero no puede apostar a tirar todas las cartas en media hora a la desesperada. 

Hay mucho que mejorar y con las incursiones de los refuerzos el equipo mejorará poco a poco. Pero de momento, no puede poner una defensa tan experimental y un centro del campo con tan poco criterio y físico. Gracias y hasta la próxima.