
Por José David García.
El Barcelona es una máquina perfecta. Todo el engranaje funciona y está teniendo una definición clínica de cara a portería con el que es imposible competir para la mayoría de los equipos por lo menos en España.
El que está cargando principalmente con esa puntería ofensiva es Rapinha. El brasileño está teniendo un acierto supremo y todo lo que está tocando está yendo para adentro.
Obviamente para la cantidad de goles que está anotando el Barca, hay otros actores que se están luciendo, pero lo del brasileño está siendo muy importante porque sus anotaciones abren marcadores o resuelven duelos complejos como ante el Sevilla.
Rapinha no sólo marca, sino que con sus movimientos mejora la coreografía colectiva azulgrana y las opciones que se generan para sus compañeros. Sí logra mantener este nivel, merecería el Balón de Oro de cara al siguiente año. Aunque eso suena utópico.
El Sevilla empezó fuerte. Hizo un primer tiempo completo, se adelantó en el marcador y puso contra las cuerdas al Barcelona un buen tramo.
Pero en un partido de tanto ida y vuelta, terminó por declinar ante un equipo culé que tiene más talento, un estado de forma increíble y con un nivel de confianza a estás alturas que provoca que todo salga hasta sin querer. Gracias y hasta la próxima
