Por José David García.

Este es el América: un equipo al que le alcanza para vencer a rivales sin pegada arriba, pero ante equipos con más talento y jerarquía, especialmente en el centro del campo, simplemente no va a poder. 

Cruz Azul lo exhibió. Nos dejó claro a todos – sobre todo nos recordó – que estás Águilas podrán tener mucho gol, pero en defensa son una verbena que conceden situaciones al por mayor y en el medio sector no tiene la jerarquía para dominar los partidos.

No hay que quedarse con el 4-3 ni el drama del final, donde el América pudo empatar un partido que no merecía. Hay que quedarse con que este es un equipo que hizo una planeación defectuosa en tiempo y forma.

Con técnico y proyecto nuevo, uno esperaría que las cosas se hicieran con antelación. 

Sin embargo, los  refuerzos volvieron a llegar tarde y se mantienen todavía a una serie de jugadores que no cuentan con el nivel necesario para rendir en escenarios de nivel.

Cruz Azul por su parte es el campeón. Es un equipo hecho, con una gran plantilla y un técnico que parece que ha vuelto a encontrar el camino. Más allá del descuido del final.

Se notó esa diferencia en cuanto a los momentos vitales de cada equipo en este partido. Creo que vimos algo coherente.

El América no tiene pinta de campeón. Quizás normal tras salir de un mandato tan exitoso como el de André Jardine. 

Salvo contra Rayados en Leagues Cup, dónde recibió dos goles por cierto – el América había sido muy endeble. Venía sacando resultados porque los rivales eran muy malos y no los castigaban como hoy Cruz Azul.

América va a competir. Pero la sensación es que se quedará corto y si aspira a salir campeón, será por las características particulares de nuestro campeonato mexicano. Gracias y hasta la próxima.