Por José David García.

España es justo finalista. Borró literalmente del campo a una Francia que parecía toda poderosa por la pegada que había mostrado en este mundial, y llegará como gran candidata el próximo domingo. Ya sea su rival Argentina o Inglaterra. 

Mucho mérito para el equipo que ha armado Luis De La Fuente. No sé casó con nadie y cuando tuvo que quitar a Pedri – a pesar de la opinión popular – lo sacó del once y metió a Fabián Ruíz.

Quién junto a Rodri y Olmo le dió a España no solo calidad en el pase y control del juego, sino mucho equilibrio defensivo y una gran repartición de espacios en el trabajo sin la pelota. 

Ahí, en ese sector de la cancha, La Furia se comió a los franceses que, durante toda la tarde, supeditó sus esperanzas a los destellos individuales de sus estrellas.

Mismas que nunca aparecieron y solo Mbappe logró sacar la cabeza. Dembélé y Olise estuvieron inéditos y eso se debió al gran trabajo del equipo español.

Mención especial desde mi perspectiva además de Rodri, a Laporte. Anticipó todas las jugadas y fue un ganador de duelos ejemplar. Además de los laterales como Porro o Cucurella. 

España ha disputado una justa descomunal. Ha sido la selección que ha tenido el camino más complejo de todos y en ningún partido ha sido inferior. 

Tampoco necesitó de jugar tiempos extras y cuando tuvo que sacar el mono de trabajo y meter pierna lo hizo, así como cuando hubo que sacar el violín, tocó la pelota y le dió un verdadero paseo sobre todo hoy a los franceses. 

Además no ha tenido la mejor versión de su estrella Lamine Yamal en la justa y tampoco atesora quizás el mismo talento que aquella generación dorada del 2008 – 2012, pero ha mostrado un espíritu competitivo y un buen juego grupal de aplaudir. 

La mata gigantes España es la gran favorita en la final y no me extrañaría que logrará su segunda estrella y vuelva a levantar otro gran trofeo como hace dos años con la Eurocopa. Gracias y hasta la próxima.