
Por José David García.
Argentina juega muy mal al fútbol. Sus partidos aburren hasta al más pintado y si no es una genialidad de Messi, una pelota parada o una decisión arbitral, no tiene herramientas colectivas desde el juego para ganar los partidos.
De nueva cuenta, esas tres condicionantes se presentaron en este mundial y parecía que, aunque estaba dando pena su fútbol, iba a poder solventar la llave en los 90 regulares.
No lo pudo lograr ni siquiera contra 10 y, de nueva cuenta, ante un equipo como Suiza que va muy corto de talento en ataque, fue llevada al límite de los tiempos extras.
Suiza hizo su partido. A pesar de la desventaja numérica y en el marcador, fue paciente cuando tuvo que llevar el peso del juego, también cuando debió tirarse para atrás y resistir casi una hora con uno menos.
Sin embargo, un golazo de otro partido de Julián Álvarez lo dejó fuera de la copa a un equipo que no perdió en el tiempo regular y que seguramente la cosa hubiera sido distinta, si no le expulsan a Émbolo en una jugada muy tendenciosa.
Argentina me parece que morirá en semifinales. No se puede pretender ser campeón del mundo dependiendo de la épica y de que el arbitraje siempre te regale algo en momentos claves.
Además, Inglaterra si tiene mucha pólvora en ataque y a sus estrellas en un gran nivel individual. Un partido al que han llegado por todo lo otro que no es fútbol. Gracias y hasta la próxima.
