Por José David García.

A Inglaterra no le sobra nada. Es un equipo hecho para ganar y los fuegos artificiales los dejamos para otro momento.

Tuchel lo ha supeditado todo a qué Harry Kane y Jude Bellingham resuelvan y los demás los vayan acompañando.

De momento los resultados le han dado la razón al técnico alemán pero eso no quita que en todas las llaves, su escuadra ha sufrido y ha tenido que sudar la gota gorda para seguir avanzando.

Contra el Congo, México y ahora frente a Noruega, de diferentes maneras, han logrado sobrevivir a escenarios complejos y con más personalidad que juego, los fueron solventado como equipo grande. 

En dos de estos tres partidos han logrado remontar una desventaja inicial y después han logrado gestionar esa ventaja sin necesitar a un gran Pickford. 

La figura de la justa ha sido Bellingham. Sigo pensando que con la pelota en el juego corto puede aportar más, pero su facilidad para llegar al gol y pisar el área es tremenda. 

Es un llegador absoluto y entre más lejos lo pongan en la base de la jugada, más se va ver beneficiado si fútbol.

Noruega jugó un mundial espectacular. Cepilló a Brasil hasta de forma sencilla y a Inglaterra lo tuvo al límite y sometido por varios momentos. De hecho, fue mejor en el partido pero le faltó fortuna de cara a portería. 

Inglaterra es favorita para llegar a la final. No han sido brillantes pero están ganando viniendo de atrás ante seleccionados que han estado muy bien en el mundial. Gracias y hasta la próxima.